Opinión

El Senado y los dos México

La consultora McKinsey ha “descubierto” que existen dos México: uno que prospera y otro rezagado. Lo positivo de este Informe es que ha calado en la Cámara de Senadores, donde se instaló una Comisión de Productividad, presidida por Luis Armando Melgar.

A fin de cuentas el problema estriba en eso: productividad. Hay un México que lo es y otro que no lo es. ¿Cómo lograr que nuestro medio país rezagado se incorpore a las tendencias de crecimiento que lleva el México que prospera?

Melgar lo expuso así: “la productividad de nuestro país es incongruente con el potencial que tiene México. Así no vamos a llegar a ningún lado”.

Tiene razón el senador chiapaneco: estamos llegando a un país cada vez más desigual, y a la postre un México no se va a reconocer en el otro México.

Ana Paula Ordorica, en su columna de Excélsior del pasado viernes, apuntaba que el mal desempeño de México es producto “del jaloneo en sentidos opuestos entre estos dos México”.

Y ponía cifras, tomadas del Informe McKinsey: “Mientras las empresas modernas que tienen más de 500 empleados han aumentado su productividad a un promedio de 5.8 por ciento -en gran parte debido al acceso a crédito con tasas similares a las que obtienen conglomerados estadounidenses-, las empresas tradicionales y pequeñas, que es donde se emplea la gran mayoría de los trabajadores nacionales, han ido decreciendo a un paso promedio de 6.5 por ciento año”.

En la Comisión del Senado se expuso, en su instalación, que los estados donde no hay un desarrollo económico de acuerdo a las necesidades son, particularmente, Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guerrero.

Esos estados son ricos en recursos naturales, pero también coinciden en tener un historial de malos gobernadores, amplia presencia de la izquierda populista, y un magisterio que se niega a cambiar.

Los tres factores sirven para explicar el rezago de un México, pero quizá el elemento preponderante sea el de su pésima calidad educativa.

Ni en Oaxaca, ni en Chiapas, ni en Michoacán, ni en Guerrero, ha podido entrar la reforma educativa. Así se entiende la mala calidad del gremio magisterial, que lucha a muerte por heredar las plazas en lugar de someterlas a concurso.

En los estados más rezagados socialmente, el sindicato magisterial otorga los ascensos de acuerdo con la participación de sus agremiados en las actividades que les indican sus líderes: bloqueos de carreteras, marchas, toma de calles y éxodos a la capital del país para defender privilegios o exigir la liberación de secuestradores, como es el caso de la sección 22 de Oaxaca.

¿Qué productividad se puede esperar en estados donde los alumnos pasan de año sin haber cumplido con el calendario escolar? No entienden lo que leen ni pueden resolver una operación básica de matemáticas. ¿Productividad? ¿Habilidades? ¿Créditos baratos, para que hagan qué?

Las reformas aprobadas recientemente son fundamentales para lograr el despegue en estados rezagados, pero si no se pueden aplicar porque hay grupos interesados en que todo siga igual, el esfuerzo legislativo será inútil.

Por eso es importante el esfuerzo del Senado por crear una Comisión que evalúe, dé seguimiento y garantice que las leyes emitidas mejoren la productividad en el país.