Opinión

El secreto gusto de que haya más pobres

 
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pobreza

¿A usted le gustaría que hubiera menos pobres en México? A mí sí.

De hecho, no conozco a nadie que diga abiertamente que le gustaría que hubiera más pobres en el país.

Pero en el debate sobre las modificaciones en la forma de levantar la controversial estadística que ha difundido el Inegi, he percibido a quienes sin decirlo, se sentirían decepcionados si resultara que hubiera menos pobres en el país.

Que quede claro que no hablo del Coneval. Conozco personalmente a Gonzalo Hernández Licona y creo que le guía un auténtico interés por darle comparabilidad a las cifras sobre la pobreza, además de mantener la credibilidad que han tenido hasta hoy.

Pero sí he encontrado muchas voces que disfrutan secretamente
–una que otra vez incluso abiertamente– cuando hay estadísticas que señalan que aumentó la pobreza.

Insisto en lo que aquí he dicho reiteradamente y cito el muy referido comunicado que el Inegi emitió el viernes 15 de julio.

Dice el texto: “El MCS (Módulo de Condiciones Socioeconómicas) mantiene el diseño conceptual y estadístico de los anteriores. Sin embargo, las acciones instrumentadas para mejorar la captación del ingreso en campo hacen que el Módulo de este año no sea comparable con los ejercicios estadísticos previos”.

Pese a ello, una buena parte de las críticas tienen que ver con la presunción de que el Inegi pretende mostrar que hubo un aumento de los ingresos y una reducción de la pobreza. Y hay quien ha pretendido hacer esa comparación.

Creo que el Inegi puede haber cometido errores de coordinación, comunicación, etcétera.

Creo que incluso hubiera sido necesario difundir la estadística hasta que ya se hubiera hecho el trabajo de generar una serie complementaria que hiciera las cifras comparables.

Pero, de lo que estoy seguro es que hubo un serio esfuerzo de generar mejores estadísticas, sobre la base de detectar errores previos en la captación de los datos.

Y lamentablemente, lo que debiera ser una discusión técnica, con argumentos muy atendibles del Coneval e Inegi, se ha convertido en un debate ideológico, incluso, ideologizado.

Obviamente al gobierno y a su partido les conviene y les interesa que haya menos pobres y que las estadísticas reflejen esta circunstancia.

Pero igualmente a muchos opositores del gobierno quizá les interese que haya más pobres o aún si no los hubiera, no quisieran que hubiera estadísticas que así lo mostraran.

El Inegi es autónomo y no tiene por qué seguir calendarios o agenda del gobierno. Ellos tienen la suya.

Pero creo que, con todo, debió existir la sensibilidad respecto a las posibles objeciones a los resultados de la MCS 2015, con todo y las advertencias hechas a propósito de la no comparabilidad.

No me queda sino insistir en lo dicho aquí. Al margen de las agendas políticas del gobierno y sus detractores, más allá de los calendarios establecidos, creo que el valor primordial que se debe cuidar es la credibilidad de dos instituciones que han logrado saltar los sexenios y la alternancia.

El Inegi y el Coneval son más importantes que sus funcionarios y aún que cualquier dato que generen.

Twitter: @E_Q_

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