Opinión

El saqueo del siglo

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El expresidente Felipe Calderón visitó Venezuela. (Reuters)

Tenía una orden de prisión por el mayor fraude del sexenio de Felipe Calderón: su alevosa operación triplicó el costo de la Estela de Luz. El proyecto para recordar el bicentenario de México pasó de 393 millones a mil 200 millones de pesos y aunque las anomalías se comprobaron, el tipo vive libre en la reserva de la biosfera, donde cada invierno ocurre el más precioso avistamiento de ballenas de América Latina.

Es Jorge Guillermo Esquivel y Esquivel, ahora director de Administración y Finanzas de Guerrero Negro, Baja California Sur –séptimo productor mundial de sal– y fue contratado para manejar las cuentas de lo que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) acaba de confirmar después de un año de investigación y cuyos resultados salieron hace una semana: una doble contabilidad por medio de la que se ocasiona un desfalco de cinco mil millones de pesos al año, cinco mil millones contra la Federación.

Es mucho más del presupuesto anual del Senado, casi el equivalente al de la Cámara de Diputados, casi el triple del que recibe la Secretaría de la Función Pública. Estamos quizá ante el mayor fraude de los últimos tiempos (¿hay otro mayor y que se repita cada año como éste?). Esquivel, quien fuera cercano al senador Ernesto Cordero y Patricia Flores, exsecretaria particular de Calderón, fue designado en el cargo a finales del año pasado.

Quien se lo llevó se llama Mario Alfonso Cantú Duarte, presidente del consejo de administración de la salinera, constituida como Empresa Exportadora de Sal (Essa). Al mismo tiempo Cantú Duarte es coordinador de Minería de la Secretaría de Economía, cuyo titular es Ildefonso Guajardo. Desde el consejo de administración, según el expediente de la ASF, se lleva a cabo la doble contabilidad. Está conformado por nueve personas –cinco mexicanos y cuatro japoneses– debido a que la firma Mitsubishi tiene 49 por ciento de las acciones y 51 la Federación.

A las reuniones, sin embargo, sólo asisten dos de los cinco mexicanos. Nada impide entonces que los precios de sal se fijen muy por debajo del precio real en el mundo. En diciembre de 2014, por ejemplo, los precios de referencia eran de 48.81 dólares, con máximos de hasta 70, pero el consejo de administración de Guerrero Negro lo estableció en 10.93 dólares por tonelada.

La salinera dejará de percibir así unos cinco mil millones de pesos, beneficiando a Mitsubishi, que comercializa de manera exclusiva las aproximadamente ocho millones de toneladas de sal al precio real. El sindicato de la empresa, unos 300 trabajadores, hicieron la denuncia desde 2013, pero ninguna autoridad los tomó en serio.

Ayer, cuando se escribía esta historia con base en los resultados de la ASF, los empleados estaban en huelga. Ildefonso Guajardo, el secretario de Economía, tenía previsto partir esta mañana a Guerrero Negro, pero fuentes altamente confiables aseguran que se quiere ocultar la situación al presidente Peña Nieto.

No están seguros de que en Los Pinos sepan que Esquivel se pasó al priismo cuando debería estar en otro sitio –México está en segunda posición mundial en impunidad– y que ahora la experiencia que le dio la Estela de Luz la dedique a lo que debe considerarse el saqueo del siglo.

10 SEGUNDOS… Mañana, segunda parte.

Twitter: @alexsanchezmx

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