Opinión

El sacrificio de un precandidato

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Moreno Valles. (ilustración)

Rafael Moreno Valle está siendo objeto de extorsión política por parte de la dirigencia nacional del PRD y posiblemente de su propio partido, con la pantalla de la alianza entre ambas fuerzas rumbo a la elección de junio.

Si encumbran o dejan caer a Moreno Valle es asunto de los panistas. Pero lo que se ve desde un avión es que está siendo chantajeado.

Dice el presidente nacional del PRD, Agustín Basave, que para ir en alianza en Puebla se necesita que el gobernador de ese estado saque de la cárcel a “luchadores sociales” que son afines al PRD.

Entre ellos, Jairo Javier Montes García, preso por homicidio calificado y motín. Rubén Sarabia Sánchez, por robo, asociación delictuosa, posesión de armas y droga. Xihuetl Saravia, narcomenudeo. Fernando Alonso Rodríguez, robo y daños en propiedad ajena. Juan Manuel León Evangelista y Gregorio Santos, por quemar unidades del ayuntamiento de Felipe Ángeles.

Así es que eso se llama chantaje, totalmente ajeno a cualquier acuerdo electoral. El PRD quiere negociar la ley.

Para nadie es un misterio que Moreno Valle busca ser candidato presidencial del PAN, y que sus posibilidades dependen de ganar las elecciones en su estado y dejar a un panista en el gobierno de la entidad.

Los votos que pueda aportarle el PRD al PAN en Puebla podrían hacer la diferencia con el PRI.

Eso lo saben en el PRD y en la dirigencia nacional del PAN. ¿Qué han hecho ambos partidos? Los perredistas, apretar hasta exprimir al gobernador de Puebla con exigencias extremas, como es liberar presos.

Y en la dirigencia nacional del PAN parecen haber encontrado la oportunidad de zafarse de Moreno Valle en la contienda presidencial para favorecer a un tercero. Ricardo Anaya, por ejemplo.

Tal vez está muy bien lo que hacen. Al fin y al cabo es política. Lo que no pueden pretender es que nadie se dé cuenta.

Para que el PRD apoye al PAN en Puebla, Basave puso como requisito ir en alianza en Tlaxcala, con candidato del PRD. Pero después de que Acción Nacional resolvió llevar a una de las suyas en Tlaxcala, Adriana Dávila, siguieron negociando las dirigencias nacionales el tema Puebla.

¿Qué le quería sacar el PRD al gobernador poblano? ¿Como que si no me das Tlaxcala no te apoyo en Puebla? ¿Por qué no pidieron Durango o algún otro estado?

Tenía que ser precisamente Puebla para “apretar” a Moreno Valle.

¡Ah!, y que suelte a los “luchadores sociales” que demanda el PRD, presos por homicidio, motín y narcomenudeo.

Lo curioso del asunto es que la dirigencia nacional del PAN no defienda a capa y espada a uno de sus prospectos a la candidatura presidencial de 2018.

Anaya se está dejando arrebatar una carta fuerte de su partido para la presidencia, cuando es obvio que necesita tener la mayor cantidad de fichas posibles. Salvo, claro, que la quiera para él.

Los presidentes del PRD y el PAN siguen hablando de alianzas en otros estados –Sinaloa y Quintana Roo–, como si el caso Puebla hubiese sido un mero paréntesis.

Ahí está pasando algo importante: el sacrificio de un precandidato.

Twitter: @PabloHiriart

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