Opinión

El recurrente tema del crecimiento

El tema de las perspectivas de crecimiento de la economía y la estimación de la Secretaría de Hacienda siguen siendo un asunto que inquieta al público y a los mercados.

Aunque es un tema que ya he abordado en este espacio, su recurrencia me obliga a ponerlo nuevamente sobre la mesa.

Veamos.

1- Hace un par de días se dio a conocer que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció en 0.83 por ciento a tasa anual durante el mes de enero. La tasa fue ligeramente inferior a la de diciembre pero mejor que en noviembre, cuando hubo un ligero retroceso. El dato confirma que la economía está en desaceleración pero no hay ningún cambio radical respecto a cifras pasadas. Perfila un crecimiento de poco más de 1 por ciento para el PIB en el primer trimestre, como ha previsto la mayor parte de los expertos.

2- Los analistas privados, de grupos financieros y consultorías han revisado claramente a la baja su expectativa de crecimiento para 2014 ubicándola en promedio en una cifra cercana al 3 por ciento. Algunos poco más, otros poco menos. Eso ha ocurrido desde hace varias semanas y seguramente va a continuar ocurriendo en las próximas.

3- La Secretaría de Hacienda ya dejó claro que seguramente ajustará sus expectativas de crecimiento cuando estén disponibles los datos del PIB para el primer trimestre del año, o al menos cifras muy cercanas. Una posibilidad es que ocurra cuando se entregue el primer informe trimestral de finanzas públicas de este año, lo que sucederá al final del mes de abril.

O bien, después de que el INEGI dé a conocer la cifra oficial del PIB, es decir, después del 23 de mayo.

4- Como le comenté previamente, el Banco de México seguramente también hará un cambio en su estimación cuando presente en la segunda semana de mayo el informe de inflación correspondiente al primer trimestre o incluso hasta agosto, cuando haga lo propio para el segundo trimestre.

5- Como le comenté antes, en Hacienda ni son tontos ni son necios. Simplemente, por método e implicaciones se esperan a que haya una tendencia más perfilada para hacer el ajuste y no tener que estarlo haciendo cada vez, como a veces sí lo hacen los expertos y analistas de empresas privadas, con toda la razón.

Más allá de los números precisos que aparecen en las diversas estimaciones de crecimiento, hay varios hechos que no pueden perderse de vista respecto a las tendencias de la economía en este año.

La primera es que 2014 va a ser un año mejor que 2013. Ni los más pesimistas piensan que será igual o peor. Un crecimiento de 2.7 por ciento, para poner la expectativa de Banorte –por ejemplo- es más del doble que en 2013.

La segunda es que el crecimiento del segundo semestre va a ser sustancialmente mejor que el del primero. No por ninguna magia, sino porque Estados Unidos crecerá más y porque habrá un efecto acumulativo del crecimiento del gasto público, entre otros factores.

La tercera es que más allá de las cifras específicas y la trayectoria, de nueva cuenta la economía mexicana se quedará por debajo de su crecimiento potencial y lejos de las necesidades del país.

Por eso hay que aterrizar, y bien, las reformas.


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