Opinión

El quinto poder

En un mundo global la opinión de las naciones del concierto internacional se ha convertido en el quinto poder local. Más aún la opinión de potencias como la Unión Europea y Estados Unidos, así como de organismos como la ONU y la OEA, pero también pesan la opinión de ONG como Human Rights Watch, entre otras.

Durante el sexenio del presidente Salinas, en medio de la negociación del TLC, la presión internacional pesó para que se llevaran a cabo las llamadas concertacesiones en estados como Chihuahua, Guanajuato, Nuevo León y San Luis Potosí. Ante la presión internacional del México de la “dictadura perfecta”, Los Pinos optó por ceder espacios producto de las acusaciones de fraude electoral.

Hoy, 23 años después, en medio de una transformación económica tan importante como lo fue el Tratado de Libre Comercio, nuevamente la opinión internacional pone al Estado mexicano en la esquina del ring.

Las transformaciones de los últimos 20 meses han cambiado la cara y las reglas de lo que puede ser una economía más competitiva, más dinámica y más productiva. El presidente Peña Nieto y el Congreso de la Unión le imprimieron un nuevo rumbo a México, pero hasta ahora ese rumbo es básicamente visión, tinta y leyes. Avanzar en la implementación de las reformas significa licitaciones, inversiones, desplegar infraestructura pública y privada, nuevos agentes económicos, más y mejores servicios para los consumidores, un mercado interno creciendo a mayor ritmo y la generación de cientos de miles de empleos formales.

Los hechos lamentables, gravísimos e inaceptables de Iguala, Tlatlaya, Ayotzinapa, sumados a la situación que impera en el Estado de México, Michoacán, Tamaulipas, Veracruz, han puesto nuevamente a flor de piel el deterioro casi total de las instituciones de justicia y seguridad estatales y municipales, así como la absoluta impunidad en la que vivimos.

Al igual que en 1991, en 2014 las voces y reclamos desde fuera hacen que la solidez del proyecto de transformación se ponga en tela de juicio. Ya no es la “democracia perfecta”, sino el “Estado fallido” lo que nos pinta como República en vías de estar en vías de desarrollo.

El contraste entre las reformas del primer mundo con la inseguridad del inframundo.

¡Los queremos vivos y queremos a los autores materiales e intelectuales! La única solución para salir de esta realidad es la ley, caiga quien caiga.

Twitter: @julio_madrazo