Opinión

El puñetazo de los empresarios

 
1
 

 

Oaxaca. (Cuartoscuro/ Reuters)

Los empresarios están molestos. Su paciencia comienza a agotarse y no ven claro si la administración del presidente Enrique Peña Nieto tiene con qué parar la crisis en Oaxaca. Temen que siga creciendo. Eso es lo que cuentan quienes presenciaron el inédito encuentro entre el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong y la cúpula empresarial del país, el martes pasado.

–Secretario, le exigimos una solución.

El reclamo vino del presidente del CCE, Juan Pablo Castañón, y estuvo dirigido al secretario de Gobernación. “Exigimos”. No pedimos. No solicitamos. No apelamos. Exigimos, de pedir imperiosamente. De quien reclama, según el diccionario, “porque tiene derecho o puede obligar a hacerlo”.

Fue un reclamo duro y significativo por el peso de lo que implica. Representa la potencial apertura de un nuevo frente para un gobierno federal que ahora se halla ante el peor de los escenarios. De un lado, una nebulosa insurrección popular, azuzada por la muerte de ocho personas en Nochixtlán. Del otro, un empresariado molesto. Una mezcla volátil.

–¿Por qué no se está aplicando la reforma educativa?–, reclamó otra voz. Era la de un empresario hotelero oaxaqueño. –¡Ya debería haber despidos!

La respuesta del secretario Osorio dejó a más de uno insatisfecho. No apaciguó los ánimos. No habló de ceses fulminantes. No mencionó contingentes policíacos. Pidió temple cuando lo que le demandan es acción.

–Vamos a aplicar la fuerza pública sólo si es necesario. Pero requerimos de apoyo social primero– dijo, para sorpresa de varios. La clave yace en el concepto: “apoyo social”. En Bucareli parece que perciben el asunto como algo de mayorías, no de derecho.

El intercambio entre Osorio y los empresarios se suscitó la tarde del martes, cuando el presidente del Consejo Coordinador Empresarial encabezó una inédita delegación de hombres de negocios molestos, desesperados incluso, que acudieron a Bucareli para demandar soluciones, ya, a los bloqueos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Oaxaca.

Para ellos es un asunto de cuentas. Tras 20 días de protestas la vida económica del estado ya entró en coma y los recuerdos del desastre social de 2006, que retrasó la economía oaxaqueña hasta una década y de la que apenas se recuperaba la entidad, han vuelto a aflorar. Mil 800 millones de pesos se han perdido. En una semana más serán dos mil millones. Para mediados de julio, las mermas irían camino a los tres mil.

No hay crédito blando o apoyo fiscal que sirva para reparar eso.

* * *
No se tiene registro, al menos en el pasado cercano, de un encuentro como el llevado a cabo el pasado martes en el salón Juárez de Gobernación, entre el gobierno y la iniciativa privada de México. No de uno marcado por un cariz tan tenso, con los hombres del dinero reclamando ya el uso de fuerzas policíacas en una situación explosiva como la oaxaqueña. La exigencia era clara: las carreteras de Oaxaca deben ser despejadas a como dé lugar. Y si eso implica que entre la Policía Federal, adelante.

“Yo hice un planteamiento concreto, a manera personal, de que el gobierno libere las carreteras, el centro histórico y las instalaciones estratégicas –me confirmó Jaime Zorrilla, presidente de la Canaco Oaxaca–, pero no vemos ninguna respuesta clara”.

Asistentes al encuentro narran que como ese, hubo varios 'planteamientos concretos' que se resumen en abrir por las arterias de un Estado en proceso de necrosis con la Policía como catéter. El tono fue respetuoso, pero tenso.

De un lado estaba Osorio Chong con evidente rostro de preocupación. Del otro, algunos de los hombres de negocios más poderosos del país, irritados.

Estaban el Consejo Coordinador Empresarial y sus afines Concamin, Concanaco, Canacintra, ANTAD y Coparmex, entre otros tantos.

La encerrona duró una hora y 40 minutos. Empresario tras empresario narró su drama: restaurantes que cerraron. Gasolineras sin combustible. Hoteles con 2.0 por ciento de ocupación. Tiendas sin mercancía. Soriana, de plano, ya dijo que cierra puertas de algunas de sus tiendas. Wal-Mart está reduciendo operaciones. Con las principales autopistas tomadas, la cosa está tan crítica que el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade, pidió ayuda a la Fuerza Aérea Mexicana para trasladar leche y maíz a varias comunidades del estado. Este jueves inicia un puente aéreo para llevar, por vía de aviones Hercules, toneladas de alimento.

Como si se tratara de un desastre natural.

Queda claro que los empresarios tienen derecho a exigir. ¿Pueden obligar a que el Estado haga lo que quieren? Esa es la duda.

* * *
Las cifras no cuadran, De acuerdo a los cálculos del empresariado oaxaqueño, al menos 30 mil maestros ya tendrían que haber sido despedidos, máxime cuando 40 por ciento de las escuelas llevan en paro más de 15 días. ¿Y las faltas acumuladas, dónde quedaron? Nadie sabe. Lo cierto es que el Instituto Estatal para la Educación Pública de Oaxaca está tomándose las cosas con calma. Registra apenas mil 800 expedientes.

“Como están tomadas nuestras instalaciones nos está costando más trabajo acelerar los procesos”, me dijo Jorge Oropeza, vocero del IEEPO. Joaquín Echeverría, de la sección 59 de Oaxaca –quien por cierto está oculto en alguna parte del país porque la 22 lo tiene amenazado— no concuerda.

“Mínimo, tendría que haber 50 mil despedidos, que son los maestros de grupo”, dijo.

Twitter: @vhmichel

También te puede interesar:
La hora de 'los chicos de Renato'