Opinión

El problema real es 2016

Parece distante. El 2016 parece estar muy lejos. Pero no.

De acuerdo al artículo 42 de la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, antes del primero de abril –como cada año– Hacienda deberá entregar al Congreso un documento que contemple los objetivos de gasto e ingresos para 2016; los escenarios sobre crecimiento, inflación, tasas de interés y precios del petróleo; escenarios sobre los montos de presupuesto y déficit; la enumeración de los programas prioritarios y sus recursos asignados.

Esto quiere decir que en un plazo máximo de dos meses y medio debe haber una perspectiva suficientemente sólida como para elaborar este documento.

En otras circunstancias, quizás esta entrega podría verse como algo rutinario; ahora habrá gran expectación, por lo que le hemos comentado previamente en este espacio.

A diferencia de lo que pasará este año, donde las coberturas adquiridas y el Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros podrán permitir amortiguar el impacto sobre las finanzas públicas de la caída de los petroprecios, las cosas no van a ser así para 2016.

Aun los escenarios más optimistas establecen precios del crudo que estarían por debajo de 60 dólares por barril para el próximo año.

Es decir, considerando el diferencial de 79 dólares estimados para el presupuesto actual y un escenario de 60 dólares, habría una pérdida de ingresos de siete mil 600 millones de dólares aproximadamente. A un tipo de cambio de 14 por dólar, significa poco más de 100 mil millones de pesos, cantidad que se perdería en 2016.

Es decir, este monto equivale a una pérdida de 15 por ciento de la totalidad de ingresos que se recaudarán por concepto de IVA este año, o algo así como 10 por ciento de todo el ISR que se habrá de captar.

Sobre la base de lo que ya delineó el titular de Hacienda, no habría ni aumento de impuestos ni de déficit, por lo que tendría que recortarse el gasto.

El monto de 100 mil millones que estimamos en el escenario descrito, implicaría un recorte equivalente a 2.7 por ciento del gasto programable total. No parece mucho, pero si se compara individualmente, resulta que equivale a 88 por ciento del gasto de Sedesol o a 3.7 veces el gasto presupuestado por la Secretaría de Marina, de modo que en términos concretos es mucho más que… cacahuates.

Sin embargo, en términos de la economía en su conjunto el porcentaje, es bajo, pues representa 0.5 puntos porcentuales del PIB estimado para 2015. No va a definir la trayectoria de la economía.

Lo relevante del caso es que, si el sector privado tenía aún alguna expectativa de que para el próximo año podría haber una revisión de la reforma fiscal que permitiera algún ajuste de las tasas impositivas, con el cuadro que le hemos descrito esa posibilidad se ve cada vez más distante.

En 10 semanas aproximadamente, el gobierno deberá tener respuestas frente a las incógnitas que hoy existen para ofrecer al Congreso ese documento en el que se definan los perfiles de lo que podemos esperar en la economía para 2016.

Twitter: @E_Q_