Opinión

El presidente sin prisa

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Mariguana.

Mientras especialistas y gobierno discutían hace semanas en torno a hacer más permisivo el consumo de mariguana, en las redes sociales se exponían casos de una grave realidad que no está para debates y foros que ocurren al ritmo de ese reloj de agujas derretidas, como lo pintara Dalí, que marca nuestros tiempos legislativos.

Familias de niños con padecimientos cuyos síntomas pueden ser paliados con productos derivados de mariguana lanzaron campañas implorando la tramitación expedita, y a veces de plano la dispensa de prohibiciones, para poder dar a sus pequeños medicina que se consigue en otros países pero que escasean o no están disponibles en el nuestro. (El famoso caso de la niña Grace, atraído por la Suprema Corte, por desgracia no es el único, aquí un reportaje de Pablo Ferri en El País http://bit.ly/1lGcOLb)

Uno pensaría que un Estado como el mexicano podría moverse con la debida atingencia frente a situaciones como esas, y antes que tratar caso por caso, como ha hecho México, y dado que ninguna de esas familias usarían ese medicamento para volverse narcotraficantes, crear un sencillo protocolo para tramitar el medicamento que ayuda a niños con convulsiones.

He estado pensando en esas familias desde que el 8 de febrero el presidente de la República dispuso que Mikel Arriola se fuera al IMSS. Enrique Peña Nieto, sin embargo, no ha nombrado al nuevo titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios. ¿En qué escritorio estarán detenidos urgentes permisos y autorizaciones a la espera de que el señor presidente disponga del nombramiento del nuevo titular de la Cofepris?

Sin embargo, como se sabe, el de la Cofepris está lejos de ser el único caso de una dependencia con nombramiento de titular pendiente.

Por razones ignotas, a este gobierno le gusta jugar con fuego. Importantes carteras son dejadas acéfalas durante largos meses. Fue el caso de la embajada en Washington (ocho meses), es el caso de la subsecretaría de Prevención de la Secretaría de Gobernación, que esta semana cumple tres meses desde la salida del señor Arturo Escobar (y antes de la llegada de este inolvidable personaje había estado sin titular casi cinco meses).

Las razones de este proceder del gobierno de la República son un misterio. Porque si uno dijera, bueno, andan buscando cuates en esa cantera del servicio público que es el Estado de México (y su provincia llamada Hidalgo), pues al fin y al cabo es la cuatitud –y no las características del perfil que se requiere para la dependencia acéfala– el único criterio que aplican... Pero luego sucede que con estos hechos el presidente queda evidenciado por sus propias palabras.

Porque en agosto pasado el mexiquense dijo que en lugares donde actúa el Programa de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia la criminalidad ha disminuido 35 por ciento, o en otras palabras una caída cuatro veces superior a otras regiones. Aquí una nota de Animal Político al respecto. http://bit.ly/1X8hEzc

¿Si tan importante es el programa, si realmente tiene ese impacto (lo dudo) entonces por qué se da el lujo la presidencia de abandonarlo?

Un ejemplo de que, incluso en el gobierno, el líder sí importa: con Roberto Campa en esa subsecretaría, el Pronapred publicó lineamientos de 2015 en diciembre de 2014; en este año, fue el 15 de febrero, día límite, cuando fueron expedidos.

Así los tiempos de una dependencia que mueve siete mil millones de pesos y que fue presumida como clave en el combate a la criminalidad.
Pero las vacantes abundan: Profeco, Injuve, Infonavit…

Es decir: consumidores, jóvenes, trabajadores, aguanten, el presidente no tiene prisa.

Twitter: @SalCamarena

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