Opinión

El poder de la silla

1
    

     

El poder de la silla, documental. (Tomada de YouTube)

En el momento en que el poder experimenta una trasformación y los actores tradicionales se ven enfrentados a nuevos y sorprendentes rivales (El fin del poder, de Moisés Naím) el periodista y documentalista Diego Enrique Osorno termina su segundo documental: El poder de la silla. El ojo bien afinado de Osorno vuelve a darle al clavo en los nuevos tiempos que vivimos.

La creciente figura de Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, candidato independiente en el natal Nuevo León de Osorno, le da la razón al periodista, quien desde hace dos años visualizó que algo iba a pasar primero en la política de su estado y luego en el plano nacional. Por eso empezó a convencer a cuatro exgobernadores de la necesidad de sentarse cara a cara para, a través de ellos, analizar la figura del gobernador.

Y allí, en el trailer que empezó a circular ayer en YouTube, nos muestra a cuatro hombres que administraron NL: Sócrates Rizzo (1991-1996), Benjamín Clariond (1996-1997), Fernando Canales Clariond (1997-2003), Fernando Elizondo Barragán (2003-2003). Joyas políticas si se quiere ver así.

Son los retratos que nos regala el documentalista. Retratos, por ejemplo, de alguien que renunció al cargo por escándalos de corrupción. O el de uno de los políticos locales más populares, pero cuyo gobierno también es recordado por actos de corrupción como cuando su tesorero, quien se robó 173 millones de pesos, se vio obligado a sacar los billetes de varios sacos y devolverlos.

No hay mejores piezas para comprender por qué los políticos están perdiendo el poder. El documental de Osorno bajo el sello Bengala es un recurso puro que nos acerca a la corrupción y la manera tradicional de hacer política en nuestro país, contado por los propios protagonistas.

–Cuando yo fui gobernador, por ejemplo, un constructor vino y me dio tips de cómo era la corrupción en las obras– dice uno de los exgobernadores.

–Para qué te metes a la política si la política es para rateros, me dijo mi padre– menciona otro.

–Había un interés del presidente Zedillo de borrar huella del salinismo en el país– agrega uno más.

Ya Osorno nos había sorprendido con El Alcalde, un trabajo con más de una decena de premios nacionales e internacionales, entre ellos el José Rovirosa que la UNAM otorga al documental del año y nominado a los Arieles. El Alcalde es la historia de Mauricio Fernández, de San Pedro Garza, quien se tomó la justicia por su propia mano para limpiar su municipio de narcotraficantes.

“El propósito es mirar al poder. No sólo pretendemos indignar sino descifrar por qué sucede”, dice Osorno. Estamos acostumbrados a ver las historias de las víctimas o de los muertos y no a ver con atención el poder, descifrarlo, como dice el autor. No es fácil convencer a los poderosos de que nos cuenten sus deshonrosas actividades y el documentalista lo hace.

Hay que ver El poder de la silla para entender la degradación de nuestra clase política nacional.

10 SEGUNDOS… De manera que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, intervino en el pleito MVS contra Carmen Aristegui. ¿Entonces sí tuvo que ver la Federación con la salida de la comunicadora de la estación? ¿A partir de ahora se pronunciará Gobernación en todos los conflictos laborales? Son preguntas que valdría aclarar.

Twitter: @alexsanchezmx

También te puede interesar:
Legisladores, candiles de la calle...
De saboteadores
Falla Canal del Congreso