Opinión

El petróleo y las pensiones son nuestras

Llegó la hora de aprobar la legislación secundaria en materia de energía y se anunció que para darle una shaineada a las nuevas empresas productivas del estado, algunos pasivos serían absorbidos por el gobierno. No se ha aclarado cuáles, debido a que debe ser aprobado un cambio no menor al contrato colectivo de la empresa y se debe realizar una auditoría y las empresas deben realizar algunos ajustes para generar ahorros. Nada más aumentar la edad y los años de antigüedad para jubilarse, así como llevar a cuentas individuales, administradas por las AFORE, para los nuevos trabajadores, podría hacer un bien para la empresa, que la sociedad vería convertido en algunos beneficios en el largo plazo, en caso de que las empresas generaran utilidades, lo cual puede suceder si mantienen bajos los costos de extracción.

Nada más de pensar que el pasivo laboral de ambas empresas es de poco más de 2 millones de millones de pesos, que representan casi el 50% de la deuda pública total, en moneda nacional y extranjera y que el servicio de la deuda pasa los 500 mil millones de pesos, antes de sumar los pasivos laborales, se nos debería poner la carne de gallina. La razón es que la economía sigue sin crecer más rápido y que de darse un aumento en las tasas de interés de tan solo un punto porcentual, significaría que el gobierno deberá tomar recursos a ver de dónde, para hacer frente al pago del servicio de la deuda, ya que prometió no más cambios fiscales por el resto del sexenio.

Con todo y esto, la autodenominada izquierda sigue protestando y haciendo ruido, lo cual no hará nada más que retrasar las decisiones de inversión de muchos nacionales y extranjeros, hasta ver que la famosa consulta no prospere y la suprema corte, en caso de que reciba solicitudes de amparo, declare legal el proceso. Luego de que por excusas como las esgrimidas por los izquierdosos, las empresas se han manejado más con un criterio político que económico, dejando beneficios a mucha gente, menos a la mayoría de los mexicanos, ahora pretenden dar marcha atrás a los logros obtenidos, para volver a ver renacer su proyecto de estatizar más la economía.

El petróleo sigue siendo nuestro y ahora la responsabilidad de las pensiones también, ya que el erario deberá cubrir estos pasivos conforme se vayan presentando, lo que significa que muchas personas que se jubilaron ya a edades muy tempranas, seguirán gozando con su pensión, con salario completo, mientras que otros ni siquiera a pensión llegan y otros más reciben una cantidad que debería darnos vergüenza, porque implica que su nivel de vida será paupérrimo.

En este asunto de las pensiones debemos encontrar una solución sustentable en el largo plazo y para ello habrá que construir acuerdos sociales amplios, los cuales se dificultarán en la medida en que la izquierda siga con sus protestas y sus berrinches; todo por recuperar su presencia en las elecciones, como si no tuvieran suficiente con lo que reciben de prerrogativas de parte del INE.