Opinión

El petróleo y las finanzas

 
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Recientemente el precio internacional de la mezcla mexicana de petróleo ha recuperado algo de lo perdido durante el presente año, no obstante, para como se prevén las cosas, no será suficiente para volver a soñar que somos una economía muy fuerte, con finanzas públicas sólidas y un gobierno que puede darse el lujo de gastar y todavía complacer algunos caprichos de legisladores, gobernadores y personajes consentidos. Aceptar que las cosas no son como pensábamos no tiene nada de malo; por el contrario, sería de mucho beneficio empezar a pensar las cosas que podemos hacer para corregir la situación, sin caer en un déficit y endeudamiento inmanejables, o simplemente esperar sentados en una banca en la alameda a que llegue la siguiente crisis, que terminará arrasando lo poco que hemos ganado en los últimos veinte años, en especial, en materia del bienestar de las mayorías.

El primer punto que hay que dejar claro es que no es posible salir con otro conejo de la chistera y llamarlo reforma fiscal para el crecimiento, porque no hay tal cosa. Los impuestos los obtiene el gobierno de la cartera de los contribuyentes y de la caja de las empresas, con la convicción de que gastará mejor que esa bola de pelagatos y promoverá crecimiento, desarrollo, empleo, inversión, mejor distribución del ingreso y sacará al país del mundo emergente para llevarlo al primer mundo. La evidencia de los últimos 40 años desmiente esta idea; el gobierno cobra impuestos y gasta, pero gasta muy mal. Llevamos décadas con crecimiento mediocre, déficit en la creación de empleo de calidad, rezagos sociales acumulados, enormes huecos en infraestructura, pobreza, hambre, pero eso si, el tamaño del gobierno, en sus tres órdenes y en los tres poderes crece cada año y ganan mejor cada día.

Sin reforma fiscal y sin ingresos petroleros, parece que la alternativa es recortar todo lo superfluo y empezar de nuevo. Podemos llamar al ejercicio presupuesto base cero, o simplemente denominarlo el recorte del siglo. Basta ver las evaluaciones en poder del CONEVAL para saber cuáles programas no han logrado nada y sólo sirven para enriquecer a unos cuantos y para mantener un ejército de burócratas inútiles. Es hora de revisar los subsidios agrícolas, a donde se va una enorme suma de dinero y conforme pasan los años no se cumple lo que sueñan los líderes del campo cuando hacen sus planteamientos, que le llaman autosuficiencia alimentaria. Es un sueño guajiro, dadas las condiciones del campo y su modo de organización y es algo que no se puede resolver sólo con carretillas llenas de billetes, aunque para los líderes eso es el canto de las sirenas. En un descuido, si evaluáramos como se debe, saldría más barato importar muchas de las cosas que aquí se subsidian y que a la sociedad le resultan sumamente onerosas.

El resto de los recortes ni siquiera es necesario mencionarlos, ya que es de todo conocido en enorme dispendio en el sector educación, salud y energía, empezando por sus sindicatos y todos conocen aquellas áreas de las que podríamos prescindir sin que la patria sufra. Veremos si a alguien se le prende el foco para hacer algo.

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