Opinión

El peso, la tercera divisa más devaluada en un mes

 
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Peso en baja. (Especial)

Durante el último mes, prácticamente todas las divisas de los mercados emergentes se han depreciado frente al dólar.

La razón es que cambió el tono empleado por la autoridad monetaria norteamericana y ahora se percibe que hay un 80 por ciento de probabilidades de que la Reserva Federal incremente su tipo de interés en un cuarto de punto en la reunión que sostendrá el próximo 13 de diciembre.

La última ocasión que se aumentaron las tasas fue el 14 de junio y desde entonces, hasta antes de que se diera el cambio de tono, quedó la impresión de que el siguiente incremento ocurriría hasta 2018.

El cambio de discurso de la presidenta de la Fed tuvo como efecto un fortalecimiento generalizado del dólar en los últimos 30 días.

Pero el alza ha sido muy diferenciada.

El país con una mayor devaluación es Turquía, que enfrenta una severa crisis diplomática con Estados Unidos. Luego sigue Sudáfrica y en tercer lugar está México.

Datos de Bloomberg indican que en el mercado interbancario la depreciación ha sido de 5.13 por ciento en los últimos 30 días.

Coincidentemente, ayer el Inegi dio a conocer la inflación de septiembre. El registro anual de 6.35 por ciento finalmente parece marcar un cambio de tendencia luego de que llegó a un máximo de 6.66 por ciento en agosto. Y hay indicios de que en los últimos meses del año siga con ese camino a la baja.

Sin embargo, las cosas podrían ser diferentes en 2018 en caso de que persistieran las presiones sobre nuestra moneda.

La consecuencia directa podría ser un incremento en los precios de los combustibles, con el efecto multiplicador que este hecho tiene, según lo que pudimos constatar en la primera mitad de este año.

Por eso resulta tan relevante la cuarta ronda de la renegociación del TLCAN que comienza mañana en Washington.

Organizaciones empresariales de México y Estados Unidos están buscando moverse de la manera más intensa para cabildear en diversos ámbitos y crear una presión que evite que la administración Trump le apunte a salirse o a adoptar posturas intransigentes que hagan imposible llegar a un acuerdo.

Esperemos que tengan éxito, pues no se trata sólo de ayudar a que la negociación fluya, sino a que logre desactivar esa sensación de amenaza de ruptura que se ha ido gestando en las últimas semanas y que ha sido uno de los factores que condujo a que el peso haya sido de las monedas emergentes más depreciadas frente al dólar el último mes.

Esta semana, además, se realiza en Washington la reunión conjunta del FMI y el Banco Mundial, en la que se discutirán las perspectivas económicas mundiales y desde el día de hoy empiezan a surgir informaciones al respecto.

Lo que se puede anticipar es que se concluya que la economía mundial va razonablemente bien y que en general es de esperarse un mejor desempeño económico tanto este año como el siguiente.

En México, en lugar de ese mejor panorama, tendremos que lidiar con una circunstancia desfavorable, como la creada por el gobierno de Trump y meses más adelante por la incertidumbre que abrirá seguramente el periodo electoral.

Ni modo. Habrá que hacer la faena.

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