Opinión

El PAN, ¿aprenderá de Colima?

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Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN. (Cuartoscuro)

A trapacerías electorales, el PAN no le gana al PRI. Ni el PAN de Gustavo Madero, ni el de Ricardo Anaya. El tricolor es imbatible en el lodazal. Colima es una demostración de ello y una temprana llamada de atención en 2016 de que el actual camino de Acción Nacional es errado. ¿Corregirán el rumbo?

Hace tiempo que Acción Nacional perdió la identidad que le posibilitó ser, en ese orden, impulsor de la democracia y opción de gobierno; su desempeño en la presidencia de la República, paradójicamente, desnudó la flaqueza de espíritu de demasiados panistas en esos campos una vez que probaban el poder.

Eran mejor como “vieja oposición”, porque esta “nueva oposición” se quedó con las mañas que aprendió al manejar presupuestos y olvidó la mística de la política por el puro anhelo de servir al ciudadano.

Hoy, el PAN vive una contradicción que le impedirá avanzar en las elecciones. Su presidente, el joven-enamorado-de-los-spots-Anaya, se ha creído su propio cuento: sale en radio y televisión con un discurso de una lucha anticorrupción que no existe –como política surgida desde el partido– ni en el más modesto espacio donde haya una autoridad emanada del blanquiazul.

Pobre PAN, odiaban tanto al PRI que terminaron por imitarle. Por eso, en vez de combatir la corrupción, en vez de imponer sanciones, en lugar de ejecutar procedimientos en contra de blanquiazules acusados de corrupción, Anaya tuvo la idea nada original de crear una oficina para investigar… las denuncias de corrupción.

Qué gran homenaje del queretano al priismo más esencial: si tienes un problema burocratízalo, si tienes la casa tomada por la corrupción, abre una fiscalía que tendrá el mismo lúgubre destino que la Función Pública: aplicar un barniz de legitimidad que se descarapelará a las primeras de cambio.

Quizá no sea tan tarde como para que Ricardo Anaya encuentre una posibilidad de intentar el rescate de la marca PAN.

El jefe panista podría verse en el espejo de los perredistas, esos expertos en dilapidar imagen. Porque, ¿cuánto falta para que a Acción Nacional le surja su propio Morena?

Los ciudadanos ya han enviado varias veces el mensaje a los panistas de que su credibilidad está perdida: ¿remember Jalisco y Nuevo León?, donde con tres años de diferencia los azules fueron enviados al tercer lugar en los respectivos comicios.

El surgimiento de candidatos independientes puede representar una catástrofe en las expectativas electorales de los blanquiazules: en cada estado, y en 2018 a nivel nacional, alguien sin partido podría enarbolar los temas que durante décadas fueron de los panistas (“yo sí combatiré la corrupción”, “yo que surjo de la ciudadanía sí voy a ver por mis conciudadanos”, etcétera), agenda donde hoy el PAN se tiene que morder la lengua luego de haber patentado los moches y de mediocres desempeños.

Vienen 12 elecciones de gobernador. En algunos casos los panistas irán coaligados al PRD, un extravío más. A pesar de ello, no estaría de más, visto que en la lucha cuerpo a cuerpo no podrán con las mañas del PRI, intentar un mea culpa, iniciar una ruta distinta, comenzar desde cero.

A saber qué pasaría en el PAN con un cambio de mensaje, con un discurso que reconozca los errores, con dirigentes que se deshagan de algunos corruptos, con líderes que abandonen el pragmatismo a ultranza que les ha hecho ser una cosa que no se parece a su pasado. Ni idea.

Hoy lo único cierto es que por donde van, el año será uno de muchas derrotas como las de Colima. Ante el PRI, y ante quien sea.

Twitter: @SalCamarena

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