Opinión

El país tiene prisa

No cabe duda que el discurso fue emotivo y que pocos pueden estar en desacuerdo con las medidas planteadas por el presidente Enrique Peña.

El problema es que, al menos las que tienen que ver con seguridad y procuración de justicia, tardarán varios meses en formalizarse cuando el país tiene prisa, mucha prisa.

Se esperaba que Peña anunciara acciones inmediatas para garantizar la seguridad y el Estado de derecho en el país, pero la mayoría de las diez decisiones anunciadas pasan por el tamiz del Congreso, que tiene planeado cerrar el actual periodo de sesiones el 11 de diciembre próximo.

Por experiencia, se conoce que todos los asuntos que pasan por el Congreso se llevan si no semanas, meses de discusión.

Y aunque todo el país sabe de la urgencia que existe para modificar los ordenamientos que no sólo no sirven para garantizar la seguridad y el acceso a una justicia pronta y expedita, sino que se han convertido en un lastre, ¿qué garantía tiene el Ejecutivo de que el Congreso aprobará lo más pronto posible las iniciativas anunciadas ayer?

En el mejor de los casos, diputados y senadores deberían estar previendo ya un periodo extraordinario para aprobar las iniciativas presidenciales.

Si las reformas enunciadas ayer por Peña no son aprobadas por el Congreso este mismo año, se perderá la empatía social ganada ayer y, lo más peligroso, podrían dejarse rezagadas pues a partir de enero próximo todos los partidos estarán inmersos en la grilla interna, en la selección de sus candidatos a los más de dos mil puestos de elección popular que se disputarán en junio.

Peña necesita de la colaboración total del Congreso y luego de operadores políticos que puedan aterrizar las medidas anunciadas.
Porque si algo le ha faltado a la administración de Peña son precisamente operadores, los encargados del día a día, que le reporten la realidad y no le maquillen lo que ocurre en el país.

Sin la aprobación expedita de sus iniciativas y sin operadores reales, el discurso de Peña podría quedarse sólo en otra lista de buenas intenciones.

Ese es un verdadero peligro para el país.

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Los gobernadores de Oaxaca, Gabino Cué; de Guerrero, Rodolfo Ortega, y de Chiapas, Manuel Velasco, fueron los más agradecidos con Peña luego de que se anunciara la creación de zonas económicas específicas para las regiones más atrasadas de sus respectivas entidades.

Y aunque en el PAN consideraron “electorero’’ el discurso presidencial y las medidas de apoyo económico a esos tres estados, lo cierto es que efectivamente hacía falta un trato diferenciado para inversionistas y trabajadores de la zonas.

Lo malo es que muchos más querrán un trato igual, cuando el país enfrenta una situación económica complicada que hace imposible que la cobija alcance para todos.

Ni hablar.

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Es probable que antes de que concluya el año, el presidente Peña anuncie la reconfiguración de la refinería de Tula, Hidalgo, luego de que ha quedado descartada la construcción una nueva.

Con ello, se buscará rescatar la mayoría de los empleos prometidos tanto al gobierno estatal como a los pobladores de Tula y alrededores, cuando se anunció la construcción de una nueva Refinería Bicentenario.

A ver.

Twitter: @adriantrejo