Opinión

El oso de película del delegado Monreal

   
1
  

 

Ricardo Monreal

Ricardo Monreal, el que ya gobernó un estado, el que sabe de hacer leyes desde las dos cámaras, el que ha coordinado campañas a la Presidencia de la República, derrapa en la Cuauhtémoc.

No sabe, como lo demostró el martes, la única excepción que plantea el artículo 39, ese que en la CDMX regula los permisos en la vía pública: al delegado le tocan todos esos permisos menos los relativos a las leyes de filmaciones y fomento al cine.

El oso que protagonizó el martes, cuando quiso cancelar a la mala un permiso para filmar una película a Alfonso Cuarón, pinta al Monreal que han tenido que padecer en la Cuauhtémoc: obsequioso a la hora del cortejo de votantes (en campaña se mostraba accesible y empático con vecinos, intelectuales, periodistas), ausente como gobernante. El devoto del Santo Niño de Atocha que siempre, al final, escurridizo, intentará abrir una puerta, así sea sólo para ganar tiempo, para escabullirse.

“No me quiero pelear con Miguel”, ha sido una de sus frases más socorridas cuando las cosas lo enfrentan con el jefe de Gobierno. Ni con Mancera ni con los vecinos ni con los partidos ni con los medios se quiere pelear, pero a todos primero acusa en público –como a la producción de Cuarón el martes y luego cambia de táctica, busca presentarse como un conciliador. De ofendido a perdonavidas ha sido su estrategia al frente de la Cuauhtémoc.

Que hay denuncias de vecinos y de la prensa por la creciente inseguridad en la delegación, Ricardo se tira al suelo: sí, por eso yo fui el primero en enviar a Mancera una denuncia en febrero de este año, cuando envié un reporte que la procuraduría no ha atendido.

Entonces la víctima ya no es la ciudadanía, sino él, cuya denuncia fue “desatendida” por el gobierno central. Pero no me quiero pelear, repetirá en tono de quien concede la partida.

Que hay un escándalo por un edificio invadido por grupos de choque ligados a delincuencia organizada, que ese tumor incluso ya había contaminado varias calles de la zona con balazos, con amenazas a vecinos que denuncian y a quienes lo publican... antes que explicar por qué no actuó en ese punto específico, Monreal diluirá su responsabilidad cambiando la escala, llevará el problema al cielo. No es Altata, no es un predio invadido, no es la Condesa, son muchos predios, cientos, los invadidos, declarará: ahí está el reporte que yo entregué al gobierno central de que son más de 700 predios invadidos. Pero no me quiero pelear, se escuchará en medio de la polvareda por la demolición, solución ejecutada por el gobierno central no por él, del predio donde se habían enquistado grupos de choque.

Que luego de varios escándalos por repartos de dádivas en campañas electorales en la delegación, por el uso de programas sociales de manera clientelar, por desplantes de los principales funcionarios delegacionales que entierran demandas de vecinos organizados y de vecinos espontáneos, que luego de todo eso suceda que Pedro Pablo de Antuñano, el hombre fuerte de la delegación monrealista, es detenido con 600 mil pesos en efectivo, eso Monreal lo convertirá en un ataque, en una campaña.

Ya le habían dicho, ya se lo habían advertido, cuídate Ricardo ya por ahí te andan buscando, dirá que le dijeron, acusará a Reforma de prestarse a eso, pero de inmediato agregará que él no se quiere pelear…

Monreal y el oso de película del martes que no fue un patinazo de un mal día, sino la muestra del mal gobierno de todo un año.


Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
Pokemonizando a los Moreno Valle
El Central Park que no tendremos
El año de Hidalgo de Mancera