Opinión

El orden de gobierno, marginado

 
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Billetes falsos

A Alejandro Romero Gudiño, autor de Visión Integral del Sistema Nacional de Combate a la Corrupción.

Cuando manifestamos nuestra preocupación por el presente y futuro de las finanzas de las entidades federativas, verdaderamente agobiadas en los últimos tiempos, no mencionamos el impacto que tiene la reducción de las participaciones sobre las haciendas públicas municipales, ni la toma centralizada de decisiones tanto en el orden federal como en el estatal. El municipio es el orden de gobierno con menos posibilidades para –a partir de un esfuerzo propio– recuperar parte de los recursos perdidos por el estancamiento o caída en términos reales de los recursos participables, los cuales son recursos propios, cuya base legal está en su Adhesión al Sistema Nacional de Coordinación Fiscal y en la propia ley.

Se olvida cuando se margina al municipio -y la historia del centralismo pasado y reciente lo demuestra- que este país es la suma del territorio de los dos mil 445 municipios y las 16 alcaldías de la CDMX. Que el territorio estatal es la suma también del territorio de sus municipios.

Sin embargo, no se les toma en cuanta más que en el discurso político.

Omitimos que en la mayor parte de los municipios del país existen niveles elevados de alta y muy alta marginalidad.

Muchas acciones centralistas los han lastimado, por ejemplo cuando se reformó la Ley de Coordinación Fiscal en 2008, se quitó a los estados el 1.0 por ciento de la coordinación en derechos, pasándolo como estímulo de la colaboración administrativa en materia fiscal federal, lo cual es un incentivo para la descoordinación. Sin embargo se modifica la LCF y se reduce el Fondo de Fomento Municipal al 15 por ciento y 85 para los municipios de los estados coordinados en derechos.

Hace dos años se les impuso que cedieran la administración del impuesto predial a los estados; muchos, especialmente los grandes, se resistían. No sé cuál sea el estatus en este momento, pero no olvidemos que el poder recaudatorio también es poder político. ¿Qué hacen así los municipios, si el Congreso local determina los valores catastrales y las tasas?, ¿qué si el estado lo cobra?

Muchos estados, no todos por supuesto, les escamotean sus participaciones, hay múltiples ejemplos de ello. O no les pagaron el Fondo de Compensación en los años que se ha activado. Les hacen su guardadito.

Algunos estados han determinado desaparecer el impuesto a la tenencia, otros a subsidiarlo, pero ninguno consultó a los presidentes municipales, que así perdieron por lo menos 20 por ciento de lo recaudado.

Es cierto el periodo de gobierno municipal es muy corto, pero no para todos, en muchos de usos y costumbres es demasiado largo. Siempre he pensado que más que reelección, hay que pensar en ampliar el periodo de gobierno, pero en no más de 100 municipios, las capitales políticas y las capitales económicas.

En algún momento de la historia reciente, más de 20 gobernadores eran simultáneamente presidentes municipales, todavía hoy quedan algunos como Jorge Herrera, Astudillo, Gabino Cué, Egidio Torre, Francisco Olvera, Aristóteles Sandoval, Jaime Rodríguez, Francisco Vega, Marcos Covarrubias, Mario López Valdez, Claudia Pavlovich fue regidora de Hermosillo y Rubén Moreira, secretario de Saltillo, etcétera. Y no revisé todos…

Es evidente que necesitan recursos, mayor autonomía presupuestal y menor centralismo de los estados y del poder federal.

El líder del PRI en el Congreso, César Camacho, ayer instaló el Consejo Consultivo con expertos en el tema, para la elaboración de una agenda legislativa municipalista, con diputados que fueron parte de algún municipio. Además está el apoyo del INAP.

Se debe reproducir en las otras fracciones, como es lo logrado en la Conamm, que integra a las tres más importantes organizaciones de presidentes municipales.

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