Opinión

El olor del fraude

  
 
 

 

Votación en Neza durante la jornada electoral del 4 de junio de 2017

¿Qué opinión se ha formado usted de la democracia mexicana? ¿Que es robusta, frágil, simulada, inexistente?

La democracia mexicana es la suma de los demócratas mexicanos, desde el sofisticado activista de las redes sociales hasta el que decide por quién votar al momento de estar frente a la boleta.

La democracia mexicana es la suma de sus instituciones: partidos, árbitro y gobierno en materia electoral.

Un barco muy frágil a las órdenes de un presidente débil y con instituciones muy cuestionadas.

En septiembre se pondrá en marcha la pesadísima maquinaria electoral. Millones de inútiles spots en televisión y radio. El patético espectáculo de los candidatos en condición de promesa. Y la irrupción de las redes sociales en las campañas, destacada por el dinero que se le invierte y la enorme penetración que alcanza.

Un ciudadano, un voto. Esto es lo básico. Pero veremos voto corporativo, voto por ignorancia, voto emocional, voto comprado, voto tradicional (voto por el partido por el que votó mi papá), voto informado, voto militante, voto indeciso, voto coaccionado.

Desconfiamos de los partidos. Desconfiamos del árbitro. Desconfiamos del gobierno en materia electoral.

Desconfiamos profundamente porque ya vimos. Todos lo vimos. Y lo olimos. El podrido olor del fraude.

Lo vimos operar con descaro en el Estado de México: secretarios de Estado, decenas de programas, cientos de millones de pesos. Compra abierta del voto. Gasto exorbitante, muy arriba de los topes oficiales.
Todos lo vimos: el PRI utiliza el derecho para aplastar la justicia electoral.

Vimos al PRI dividiendo a la oposición para evitar la alianza PAN-PRD. Y hoy vemos a ciertos panistas y perredistas recibiendo el premio por su voluntad de división.

Por eso un alto porcentaje de mexicanos cree que en 2018 se operará una nueva 'elección de Estado'.

Porque ya vieron cómo opera el PRI en el Estado de México y en Coahuila.

El PriMor, como se le conoce al PRI y a Morena –que tienen más coincidencias de las que parecen–, piensa que le conviene que haya cuatro o cinco candidaturas, para fragmentar el voto.

Ambos partidos se sienten capaces de conjuntar candidato y maquinaria electoral para obtener, cada uno por su cuenta, 35 por ciento de la votación, necesario para ganar la elección presidencial.

En el PAN se duda de alcanzar ese porcentaje y en el PRD ni se diga.

Por eso les conviene unirse, atraer hacia ese centro al electorado indeciso. Adoptar banderas comunes y candidatos ciudadanos. Se ha hecho muchas veces en elecciones para gobernador, con muy buenos resultados.

Es el momento de los candidatos independientes y de los miembros de la sociedad civil para alcanzar un frente amplio opositor.

Un frente contra el fraude. Contra el PRI y contra Morena, contra la corrupción y el autoritarismo.

Se necesita voluntad de negociación. Talento, sentido de la oportunidad y una buena dosis de buena fe.

De buena fe, en el marco de los Diálogos Galileos, Enrique Krauze propuso el nombre de José Woldenberg como candidato a la presidencia. Krauze explicaba por qué había escrito recientemente acerca de que votaría en 2018 por un candidato ciudadano, de izquierda y liberal, cuando al término de su explicación propuso el nombre de José Woldenberg.

Woldenberg rechazó, amable y flemático, la propuesta. Pero la gente reunida en el auditorio aplaudió. Desconozco las razones de Woldenberg para negarse. Tal vez piense que su generación, la de 1968, ya cumplió al crear el IFE y comenzar la alternancia. Tal vez piense eso, no lo sé.

Pero si eso piensa está equivocado. La tarea de la generación del 68
–la primera en abrir un boquete en el muro autoritario priista– no está terminada. El edificio no quedó del todo bien y son necesarios ciertos ajustes del fabricante.

En ocasiones, en política, no se hace lo que se quiere sino lo que se necesita.

No creo que Václav Havel haya pensado nunca en ser presidente de Checoslovaquia.

Creo que José Woldenberg podría ser un muy mal candidato y un excelente presidente. Por lo pronto, el candidato de la sociedad civil. Un candidato que podría enfrentarse a los candidatos o candidatas del PAN y PRD en una serie de debates, temáticos y televisados, organizados por periodistas que los hagan atractivos y mediáticos.

Los tres candidatos podrían debatir y el resultado de esos debates lo mediría una encuesta elegida por consenso entre los participantes. Una idea semejante, o parecida, propuso hace poco Héctor Aguilar Camín.

El candidato vencedor, el que haya obtenido mejores resultados en las encuestas posteriores a los debates, integraría un gobierno de coalición formado por los partidos, que tendrían que pactar un reparto equitativo de carteras. El Senado y la Cámara de Diputados deben abrirse a los miembros de la sociedad civil.

La democracia mexicana no se salvará sola. Necesita de la acción decisiva de sus mejores actores. Necesita de la acción directa de los demócratas mexicanos.

O usted, ¿qué opinión se ha formado de la democracia mexicana? ¿Que es robusta, frágil, simulada, inexistente?  

Twitter:
@Fernandogr

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