Opinión

El ofensivo gasto electoral

Si alguien ya se cansó, que se arme de paciencia: aún faltan poco más de siete millones de spots de partidos políticos y candidatos en los siguientes cuatro meses y medio.

Es un abuso de los partidos, que no gastan un centavo en su propaganda electrónica, y por tanto nos aturden ya que lo regalado no se cuida ni se aprecia.

Pero ahí no está el punto central, en si deben pagar o no su propaganda, que de hacerlo su uso sería más racional, sino que el quid del problema es que las elecciones son cada vez más gravosas para el presupuesto público.

¿Cómo es posible que los comicios de este año sean 61 por ciento más caros que los de la elección intermedia hace seis años?

El costo total de los comicios en este año será de 32 mil 24 millones de pesos. Una ofensa para un país en crisis, donde la mayoría de los mexicanos gana menos de seis mil pesos al mes.

Cuando se hizo la reforma electoral para la elección intermedia pasada se dijo que el objetivo era bajar los costos de los comicios. Fue mentira. El gasto subió.

Y ahora que se hizo una nueva reforma electoral, el gasto se elevó en 61 por ciento. ¿Cuál ahorro?

Además, ¿cuál fue el objetivo de la reforma en el sexenio de Felipe Calderón? Darle gusto a un partido y a un candidato que tomaron el Paseo de la Reforma bajo el argumento de que les habían hecho fraude.

En la siguiente elección, ese mismo partido y ese mismo candidato, aunque perdieron por más de seis puntos, también alegaron fraude y para probarlo tomaron el Zócalo donde exhibieron pollos recién nacidos, un chivo, tres patos y unas gallinas como “prueba” de la compra del voto.

Mientras haya un candidato que no acepte el resultado de la elección no [habrá modo] de darle gusto con reforma alguna.

En la reforma electoral de este sexenio, por darle gusto al presidente del PAN, se deshizo uno de los pocos organismos que sí funcionaban, el IFE, y se centralizaron las elecciones en el INE.

También se nos dijo que con eso las elecciones saldrían más baratas y volvieron a mentir: 32 mil 24 millones de pesos nos van costar, en época de crisis.

Según Madero, los gobernadores priistas manejaban las elecciones a su antojo, con operativos electorales que eran consentidos por los institutos electorales locales. Por eso había que centralizar.

Otra mentira, o verdad a medias. Pues si el partido de Madero pierde en estas elecciones será “por culpa de los gobernadores del PRI”.

Nadie admite su responsabilidad en las derrotas, y nadie hace una autocrítica de lo que se hizo mal o se dejó de hacer para tener mejores resultados. Es más cómodo echarle la culpa al árbitro.

El problema es que cuando se culpa al árbitro vienen las reformas electorales, las ocurrencias y el despilfarro de dinero.

A mayor cantidad de propaganda en los medios, no hay más participación ciudadana en las urnas.

La gratuidad (es un decir, le cuesta a los medios) de la propaganda en radio y televisión no baja los costos de la elección, sino que, paradójicamente, los eleva.

Hoy comenzamos a presenciar un festín de propaganda aturdidora que va a durar cuatro meses y medio, y al derroche de recursos en elecciones cada vez más caras en un país en crisis.

Twitter: @PabloHiriart