Opinión

El odio tiene consecuencias

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Donald Trump

El odio es la venganza
de un cobarde intimidado:
George Bernard Shaw


Sobran ejemplos de figuras políticas que comenzaron transmitiendo el odio de manera verbal, pero que terminaron por incitar muchas otras expresiones y actitudes de violencia. Todos estos personajes en su inicio fueron calificados de absurdos y arrogantes por sus discursos incendiarios y nadie les dio ninguna posibilidad de éxito. La historia nos ha demostrado lo equivocado de esta perspectiva.

Donald J. Trump, desde su lanzamiento para lograr la candidatura republicana a la presidencia de Estados Unidos, ha pronunciado discursos llenos de odio dirigidos en buena medida a los mexicanos que habitan en ese país.

Llama la atención el silencio o en el mejor de los casos las escuetas expresiones de los precandidatos republicanos, pero también de los demócratas hacia los dichos de Trump. Igualmente, esperaríamos un mayor activismo de parte de diversas autoridades de México en los diferentes órdenes de gobierno y por supuesto de quienes desde México venden millones de dólares a nuestra comunidad en Estados Unidos, porque los silencios construyen muros y complicidades.

Pareciera que el cálculo de muchos es apostarle a que la figura de Trump pierda fuerza con el simple paso del tiempo. Sin embargo, está sucediendo justo lo contrario y las consecuencias del odio y la segregación ya están en acción. Veamos tan sólo un ejemplo:

Aunque los niños nacidos en Estados Unidos tienen derecho por ley a la ciudadanía estadounidense sin importar el estatus migratorio de sus padres, desde 2013 las autoridades de Texas han comenzado a poner trabas a padres indocumentados mexicanos que desean registrar a sus hijos nacidos allá.

El otorgamiento de la nacionalidad es algo que puede debatirse pero negar la identidad es un retroceso de cientos de años. Aun en las sociedades más primitivas se reconocía ya este derecho.

La revista The Economist en su más reciente publicación destaca algunas de las inconsistencias de Trump en asuntos estratégicos, sin embargo es clara en señalar que en lo que sí ha sido consistente es en su propuesta para construir un muro en la frontera mexicana y deportar a 11 millones de indocumentados.

The Economist alerta sobre riesgos concretos. Por un lado la gran capacidad de autopromoción que tiene Trump y por otro el hecho de que un sector del electorado piensa que no es un político por las declaraciones que cotidianamente hace.

Considera incluso que es más peligroso por ser un multimillonario y poder así financiar su campaña y también porque al haber muchos competidores de su partido podría ganar con pocos votos. The Economist advierte que “los demagogos a veces ganan las elecciones en otros países, no hay razón para pensar que esto no puede pasar en Estados Unidos. Los republicanos deben escuchar atentamente lo que dice el Sr. Trump, y votar por alguien más”.

La construcción de bardas, cierres de puertos marítimos o terrestres para controlar flujos migratorios han demostrado que es ineficiente, genera el involucramiento del crimen organizado en el tráfico de personas y aumenta los riesgos de los migrantes haciéndolos recurrir a bandas criminales para cruzar la frontera.

Aylan Kurdi, de tres años, es el niño sirio que fue encontrado sin vida en las playas de Turquía el pasado 2 de septiembre. Esta imagen nos ha conmovido y debe detonar un cambio en la forma como se entiende y atiende la migración de millones de personas en el mundo.

Mientras Donald Trump sigue acusando de violadores y delincuentes a los mexicanos que viven en Estados Unidos, tuve el privilegio de conocer y compartir con Don Reynaldo Robledo su historia de vida.

Don Reynaldo es el hijo de un bracero que se ha convertido en el productor más importante del Valle de Sonoma, sus manos son testimonio de las miles de horas de trabajo y su audacia e inteligencia han hecho realidad que 400 acres cosechen cada año magníficas uvas. Don Reynaldo es apreciado en Francia y otros países por su conocimiento en injertos y por la calidad de sus vinos. Este mexicano que a los 16 años emigró para ayudar a su padre ganando poco más de un dólar la hora, es actualmente el productor de origen mexicano más grande de la región y en su empresa las banderas de México y Estados Unidos ondean a la par con orgullo.

Sus vinos se han servido en la Casa Blanca tanto con presidentes republicanos como con demócratas. Por fortuna, Don Reynaldo y millones de méxicoamericanos que día a día trabajan incansablemente en Estados Unidos creando prosperidad, son la mejor
respuesta a Donald Trump y a quienes siembran y promueven
el odio.

Twitter: @JosefinaVM

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