Opinión

El nuevo momento
para México

Que todo cambie para que nada siga igual.

Señor presidente, ahora es cuando hay que crear un nuevo momento para México.

Es el momento del cambio y es impostergable. Se requiere una refundación del contrato social. Un cambio real y profundo. Nada puede seguir igual. El cambio que se espera en todo el país tiene que ser permanente, desde hoy y día tras día. La crisis sólo se resolverá con cambios reales, en la sociedad, en el gobierno, en la filosofía, en el actuar, en el pensar, en la desaparición de la impunidad. Requerimos actos de verdadera autoridad y de valentía para recuperar los valores y la legitimidad de nuestro presidente. Actos que sean ejemplo de verdadero cambio con respecto a la impunidad que ha reinado. Se requiere el castigo a los que todos sabemos que han robado, que han asesinado. Se requiere capacidad de las instituciones para responder a estas necesidades sociales. Pero no actos de autoritarismo ni de prohibiciones, esas no funcionan y encienden más el malestar.

Una actitud humilde engrandece, fortalece y atrae seguidores. Es tal vez el principal factor para lograr un cambio radical. Debe haber convicción de la sociedad en que el cambio será absoluto y profundo. Rectificar serena y profundamente es el reto.

Es tarea de la sociedad el señalar la urgencia de estos cambios. La sociedad es el gran sabio. La sociedad sabe qué es lo que hay que mejorar y qué es lo que debe cambiar. El gobierno debe escuchar, apoyar y tomar las decisiones de Estado que respondan a este reclamo social. Las leyes ya están escritas, el deber de las autoridades es que se cumplan y que las instituciones funcionen. Se debe gobernar.
Castigos a asesinos y a delincuentes, a exgobernadores, a autoridades corruptas y que gobiernan con prebendas. Un consejo de ciudadanos respetables puede ser el mejor asesor del presidente, un consejo atento y cuidadoso que vigile los cambios y que sugiera caminos y metas de muy corto plazo.

Este es el verdadero momento de México para recuperar la confianza en su gobernante y en las instituciones. Los mexicanos y el resto del mundo lo requerimos. Todos necesitamos un presidente fuerte y humilde, al frente de un nuevo país. El apoyo de la sociedad da poder y certeza.

Sólo actos de gran envergadura y profundidad serán la verdadera solución, actos inteligentes, actos radicales, sólo así serán bien vistos y apoyados por los mexicanos y por la opinión internacional. Sabemos bien qué hay que cambiar. Esos cambios se apreciarán y se aplaudirán.

El efecto de un verdadero cambio de rumbo no se hará esperar: la inversión dejará de dudar, volverá a regiones abandonadas; la pobreza absoluta y la pobreza laboral cederán; la pérdida de empleos con buenas remuneraciones se revertirá; el acervo de capital crecerá y resolverá el subempleo y el desempleo; el consumo dejará de estar reducido y sin bríos; se podrá constatar la utilidad de la democracia; se olvidarán la burla y simulación de los políticos y los intentos de manipulación; se recuperará la esperanza para la movilidad social; los méritos contarán; el ánimo se recuperará; se irán terminando las manifestaciones de indignación y de reclamo; el malestar, la pobreza y las carencias se aliviarán al resolverse la impunidad, la corrupción y desaparecerá la arrogancia y el cinismo de los que actúan bajo la protección y complicidad de los gobernantes. La sociedad dejará de sentirse, y de estar verdaderamente, secuestrada por los intereses políticos. Y sobre todo, habrá un líder a quien seguir.

Pero seamos claros, sabemos con Lampedusa de los cambios simulados, falsos y fraudulentos: “las cosas tienen que cambiar para que todo siga igual”.

En este nuevo pacto social, en esta República nueva, ya no hay cabida para cambios que sólo busquen que todo siga igual. Eso no se tolerará ni en el país ni en el mundo. Nadie va a aceptarlo. Ya no hay tiempo ni espacio para simular.

Señor presidente, sólo hay una forma de lograr este momento para México y para poder recuperar a nuestro gobernante con legitimad: que todo cambie para que nada siga igual. Pronto, permanentemente y con metas transparentes de muy corto plazo.

Twitter: @foncerrada