Opinión

El motor y la carga

Era el mes de marzo de 2010, y en Coordenadas, escribía un artículo denominado: La liebre y la tortuga.

En él exponía lo siguiente:

“Las exportaciones de manufacturas y las cadenas industriales y de servicios asociadas a ellas van a ser la locomotora de todo el convoy nacional. La liebre, como quien dice. Pero una parte importante del mercado interno va a seguir arrastrándose por bastantes meses: será la tortuga.”

Por años, este columnista y diversos analistas, explicamos ampliamente que uno de los problemas centrales de la economía mexicana era su dualidad, caracterizada por un sector manufacturero (hay otros pero el principal es la manufactura) moderno y de alta productividad, pero que arrastraba a un carga económica de ciertas industrias, agropecuario, comercio y de servicios de muy baja productividad.

Sin embargo, pocas veces se había medido tan bien ese contraste como en el reporte publicado por McKinsey en marzo pasado: “A Tale of two Mexicos: Growth and prosperity in a two-speed economy”.

Le enlisto algunos de los indicadores más relevantes que son señalados.

1- La productividad media del trabajo bajó de 18.31 dólares PPP en 1981 a 17.90 en 2012. Esto ha conducido a que en las últimas tres décadas el crecimiento del PIB por persona en pesos constantes haya sido de sólo 0.6 por ciento en promedio anual. Como quien dice, hay un virtual estancamiento crónico.

2- Este resultado deriva del hecho de que la productividad de las pequeñas empresas haya caído a una tasa anual de 6.5 por ciento al año desde 1999; la de las empresas medianas creció en promedio a una tasa de 1.0 por ciento anual y la de las grandes a un ritmo anual de 5.8 por ciento. Es decir, el estancamiento en realidad es un promedio de un sector que crece aceleradamente y otro que va en picada.

3- Sólo el 20 por ciento de los empleos de la economía corresponden a las grandes empresas. De hecho, del nuevo empleo que se creó desde 1999, el 48 por ciento, es decir, casi uno de cada dos, se ha ido al sector más tradicional y atrasado de la economía mexicana.

4- Las empresas pequeñas y de sectores tradicionales, también son, frecuentemente, informales. Y México ha fallado en generar incentivos adecuados para hacerlas formales. Por ejemplo, el costo de registro de una empresa nueva (en términos de ingreso medio) duplica al de Chile y multiplica por siete el costo de Estados Unidos.

5- El estudio identificó un “hueco” de financiamiento de 60 mil millones de dólares para las empresas que tienen entre 10 y 250 empleados si la mitad de los negocios de este tamaño que hoy no accede a los servicios financieros formales pudiera hacerlo.

6- Si se lograra reducir en los negocios el costo de los servicios básicos como electricidad –y telecomunicaciones, agrego yo- y se mejorara la calificación laboral así como el ambiente de seguridad, la productividad podría tener un salto.

Precisión

El crecimiento promedio que estima el FMI para Estados Unidos de este año a 2018 es de 2.8 por ciento y de 7.1 para China, y no de 2.2 y 6.8 respectivamente como citamos el viernes. Agradezco al atento lector que me hizo ver el error.

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