Opinión

¿El 'momentum' de Margarita?

  
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Margarita Zavala, al grabar un mensaje para las madres en su día, el cual subirá hoy a sus redes sociales. (Especial)

Dos encuestas recientes (El Universal la semana pasada y Excélsior ayer) destacan el buen momento por el que pasan tanto la aspiración presidencial de Margarita Zavala, como la de su partido, Acción Nacional.

De acuerdo con esos sondeos, la ciudadanía privilegia hoy las posibilidades de la esposa de Felipe Calderón incluso por encima de las de Andrés Manuel López Obrador, quien durante muchos meses lució un dominio en la punta de las encuestas.

Esa tendencia no es irreversible ni siquiera al interior de su partido. Pero es cierto que mientras Rafael Moreno Valle y Ricardo Anaya han tenido que lidiar recientemente con escándalos –por presunto abuso publicitario, el primero, y por inconsistencias en su 3de3 con respecto a los gastos que implica el tener a su familia viviendo en el extranjero, el segundo– Margarita supo aprovechar el triunfo de Donald Trump para publicar la semana pasada un video con un sensato mensaje donde llamaba a la unidad.

¿Cómo podría hacer Margarita para no perder este momentum? La respuesta podría estar en la coyuntura misma, y en una decisión que ha postergado largamente.

La lerda respuesta de la Presidencia de la República al desafío que supone la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos abre el espacio para que otros actores (algún precandidato, por ejemplo) incida en el debate sobre las maneras en que México deberá enfrentar al enemigo del norte.

Ahí está la oportunidad.

Porque tenemos un presidente que es, desde hace tiempo, un lame duck, un mandatario rengo; las posibilidades que tiene Enrique Peña Nieto para hacerse del liderazgo necesario para este grave momento lucen muy reducidas.

Visto desde otro plano, ni siquiera podemos apostar a que un gabinete disfuncional –que nunca se recuperó de las crisis de Ayotzinapa y la 'casa blanca', y cuya división tocó fondo, precisamente, con la visita de Trump– pueda superar las grillas internas de una sucesión adelantada para mostrarse justo ahora como un equipo articulado y eficaz.

Ante ese panorama, Margarita Zavala, o el propio López Obrador (sin descartar a algún independiente), podrían articular un discurso de defensa de los intereses nacionales.

Pero ese intento será calificado de oportunismo si no es sincero y, sobre todo, si no delinea una política que al mismo tiempo sea tan creativa como realista. Lo contrario –propuestas fantasiosas o que sólo inflamen arrebatos nacionalistas– sería populismo, y ese es el lujo que no podemos darnos como país, caer en una lógica donde se asuma que para combatir a Trump debemos recurrir a sus mismos elementos maniqueos y negacionistas con respecto a la muy compleja relación bilateral que tienen Estados Unidos y México.

Así que Margarita estaría obligada, por las circunstancias, a mostrar algo que durante muchos meses le han urgido no pocos de los correligionarios panistas que ven con buenos ojos su posible candidatura. Está obligada a mostrarse capaz de convocar a un sólido equipo de colaboradores que la acuerpen, que le ayuden a presentarse exactamente como lo contrario a su marido, quien siempre fue criticado por su incapacidad para rodearse de colaboradores que no pertenecieran a su (pequeño) círculo de amigos.

La carrera a 2018 tiene un elemento extra y fundamental: el electorado querrá escuchar propuestas para lidiar con las amenazas del próximo inquilino de la Casa Blanca.

En las próximas encuestas se medirá eso también. Todo precandidato tiene que delinear su agenda con respecto a Washington. Pero no sólo agenda, sino también el equipo para llevarla a cabo.

Si quiere mantenerse en la pelea por la candidatura, Margarita necesita dejar de andar tan sola. Creo.

Twitter: @salcamarena

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