Opinión

El mito que se construye Ricardo Anaya

   
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Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN.

Algunos panistas, no pocos, se han tragado el cuento de que Ricardo Anaya es el presidente del PAN más exitoso que haya tenido su partido luego de ganar la mayoría de las gubernaturas en juego el pasado 5 de junio.

Con esa lógica habría que decir que el dirigente del PAN más exitoso no es Anaya, sino Luis Felipe Bravo Mena, por haber sacado al PRI de Los Pinos en 2000, luego de 70 años en el poder.

O que el líder panista heroico por excelencia es Manuel Espino, por haber ganado a López Obrador en 2006, en una campaña donde el perredista arrancó con más de 20 puntos de ventaja y perdió por una nariz.

Todo lo anterior no es más que un sofisma, una falsedad tan grande como atribuir a Anaya los triunfos del PAN en este año.

En 2000 ganó el PAN porque se conjuntaron la autodestrucción del PRI, una ola en favor de la alternancia en el poder y un candidatazo que fue Vicente Fox.

Y seis años después el PAN repitió el triunfo porque llevó al candidato adecuado y muchos simpatizantes del PRI votaron por Felipe Calderón, pues era la mejor opción ante López Obrador.

El 5 de junio ganó el PAN en la mayoría de las gubernaturas, no porque su dirigente nacional haya sido Anaya y hubiese desarrollado una estrategia electoral magnífica.

Ganó por errores y omisiones del gobierno federal, algunos malos candidatos del PRI y muchos gobernadores impresentables de ese partido que no fueron removidos a pesar de la evidente repulsa popular que ocasionaban.

En Veracruz, por ejemplo, ¿ganó el PAN por la estrategia de su dirigente nacional, Ricardo Anaya?

O en Zacatecas, ¿perdió el PAN porque algo falló en la estrategia de Anaya?

Y en Tamaulipas, ¿ganó Acción Nacional por la buena actuación de su dirigente nacional? ¿De veras en Puebla el PAN triunfó gracias a Ricardo Anaya?

Pamplinas, los resultados de las elecciones responden a otro tipo de factores y circunstancias, como son el desgaste de gobernar, la economía, buenos o malos candidatos, voto de castigo, mal menor, humor social, etcétera.

Es comprensible que Anaya promueva la idea de que es el mejor líder que ha tenido el PAN por el cúmulo de victorias de su partido el pasado 5 de junio. Lo grave está en que panistas inteligentes se lo crean.

Lo que está haciendo Anaya es usar la dirigencia de Acción Nacional para amarrar su candidatura presidencial el próximo año.

Va por buen camino, pero esa ruta tiene sus riesgos.

Si el PAN no digirió la candidatura de Santiago Creel en 2005 precisamente por tratarse del candidato de 'aparato' del partido y del gobierno, menos va a aceptar sin fracturas que Anaya brinque de la presidencia del PAN a la candidatura presidencial.

Anaya corre el riesgo de ser el responsable de la ruptura del PAN, o de su debilitamiento al grado de no ser competitivo en 2018.

Tiene virtudes, pero decir que fue el triunfador del 5 de junio es un mito construido al vapor para lanzar su candidatura presidencial.

Twitter: @PabloHiriart

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