Opinión

El mito del error

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Cancelan conferencia de Carmen Aristegui. (Alejandro Meléndez)

¿Qué es un error? La RAE da cinco definiciones: 1.- Concepto equivocado o juicio falso. 2.- Acción desacertada o equivocada. 3.- Cosa hecha erradamente. 4.- Der. Vicio del consentimiento causado por equivocación de buena fe, que anula el acto jurídico si afecta a lo esencial de él o de su objeto. 5. Fís. y Mat. Diferencia entre el valor medido o calculado y el real.

Algunos se preguntan por qué la periodista no se disculpó por “su error” de usar la marca de la concesionaria. Ayer hablé aquí sobre el contexto (en realidad una campaña mediática contra ella y dos de sus colaboradores) en que se dio a conocer ese “error”. Hoy opinaré sobre algo más intrínseco: ¿fue un error lo que hicieron la conductora y su equipo?, y si sí, de qué naturaleza.

No lo dice la RAE pero podemos definir a los errores por sus alcances o consecuencias. Hay nimios y los hay catastróficos; surgidos de algún descuido pero también los que son producto de comportamientos negligentes; algunos son trágicos, pero se dan casos en que resultan cómicos, etcétera.

Qué dice la empresa qué ocurrió en este caso. Alega que nunca fue informada de que el equipo de la periodista y MexicoLeaks establecieron una alianza, y que eso, las alianzas, las “decide la administración de la empresa, no sus conductores y colaboradores” (esto sería “el error”). Y que “el uso de nuestra marca, sin autorización expresa de sus propietarios, constituye no sólo un agravio y una ofensa, sino un engaño a la sociedad, pues implica un muy lamentable abuso de confianza” (esto último sería a juicio de la empresa el tamaño del error).

Opino, de nuevo, sólo a partir de cosas públicas: ¿Qué tal si medianamente pudiera ser verdad lo primero, pero de ninguna manera lo segundo?

He escuchado amigos decir: “no, ella sí estuvo mal, porque si yo hago algo parecido en mi empresa, así me va”. Espero, para empezar, que a esos amigos, cuando cometan algún error, su compañía no los agarre a periodicazos durante varios días, exhibiendo sólo una versión al respecto. Y en segundo lugar, igual de importante, espero que en una circunstancia de esas mis amigos puedan alegar, al defenderse, su versión sobre el origen, y los alcances, de la supuesta falla. Cosas que no se dieron en este caso.

Regresemos al supuesto error. Un periodista es capaz de cosas nada elegantes con tal de obtener información. No suena bien, pero es cierto. Leer documentos que no están dirigidos a uno, por ejemplo; o pedir a alguien que se meta a un archivo, o a una página de Facebook, a donde no tenemos acceso; o mostrarnos cándidos en una conversación cuando en realidad estamos engatusando a esa persona, etcétera.

Hacer una alianza pública para hacerse llegar información es mucho más aséptico y propio del buen periodismo que muchas otras cosas que se hacen en el reporterismo cada día.

¿Se usó indebidamente la marca? ¿Sí? ¿En dónde? ¿En un evento de buena reputación en el que el equipo de la periodista estuvo junto con otros medios prestigiados? Otra vez: si fue un error administrativo el no avisar, ¿no deberíamos medirlo por sus alcances? Y la definición de los mismos debe ser consensuada entre las partes.

No descubrieron a nadie usando la marca en un delito, ni en cosa alguna de mala fe. Es obvio que no estamos ante un error, y menos del tamaño del que se quiere hacer pasar, sino ante un pretexto. Y frente a los pretextos maliciosos de alguien, uno no se disculpa. Se defiende.

Twitter: @SalCamarena

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