Opinión

El mito de que se paga cada vez menos

 
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Industria automotriz

Una de las ideas más difundidas entre la gente y aun entre analistas es que uno de los factores determinantes del atractivo de México para las inversiones extranjeras son los bajos salarios.

La realidad es un poco diferente.

En la entrevista que le hicimos esta semana al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, nos refirió los comentarios que le hizo Pierre Beaudoin, quien es CEO de Bombardier.

El empresario canadiense señalaba que uno de los principales factores que motivó originalmente a su empresa a invertir en México fueron los bajos salarios.

Hay que recordar que esta firma comenzó operaciones en el país en 1992, con la compra de Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril, en Ciudad Sahagún. Pero su principal expansión ocurrió a partir de 2005 cuando estableció su centro manufacturero aeronáutico en Querétaro.

Beaudoin refirió a Guajardo que en años recientes el atractivo ya no estaba en los niveles salariales, sino en la calidad de la mano de obra.

Y si ese no hubiera sido el caso, los datos salariales muestran que serían insensatas las empresas extranjeras que invierten en México.

Aquí van algunos datos.

En diciembre de 2000, el salario promedio diario en dólares del sector formal (el que se registra en el IMSS) era de 14.06 por día.

Seis años más tarde ya estaba en 18.54 dólares y en la misma fecha de 2012 llegaba a 19.95 dólares.

Uno podría pensar que con el encarecimiento reciente de la divisa ese nivel salarial se habría derrumbado. Pues no es así. Los datos disponibles –a febrero– indican que ese nivel fue de 19.62 dólares, apenas 1.6 por ciento inferior al de diciembre pasado, pero superior en 39.5 por ciento al salario en dólares de 2000.

Aun en pesos constantes, de 2000 a la fecha hay un crecimiento de 9.7 por ciento del salario real.

En el caso de industrias como la automotriz, aeronáutica, electrónica, ya no pueden ser los salarios más bajos el factor determinante. La razón es que la modernización tecnológica ha conducido a procesos productivos con mayor intensidad de capital y por tanto, el peso de los salarios en los costos es cada vez más bajo.

Por esa razón es que estas industrias no pueden ser los pivotes de la creación de empleos, pues a veces para crear una plaza permanente se tiene que invertir hasta un millón de dólares.

Nuestro problema salarial no está en lo que pagan las grandes empresas del sector formal. El problema está en las muy bajas remuneraciones que pagan a millones de personas cientos de miles de Pymes –muchas de ellas informales. Ello determina que tengamos 12.5 millones de asalariados, 37 por ciento, que perciben menos de dos salarios mínimos.

En ese nivel de la actividad económica es donde se encuentra nuestro problema salarial y no en el caso de las grandes empresas.

El argumento de que pagan menos aquí que en sus países de origen no se sostiene en ningún debate serio, pues implicaría desconocer la brecha del PIB y productividad que existe aún entre México y las naciones desarrolladas.

Twitter: @E_Q_

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