Opinión

El mito de los derechos adquiridos 

07 enero 2015 5:0

Conceptos utilizados para justificar la invasión de terrenos y después considerarse dueños o para mantener vigentes privilegios laborales, son los de derechos adquiridos y conquistas laborales. Esos conceptos míticos han causado el atraso del campo y la insolvencia de muchas dependencias y organismos estatales para enfrentar sus pasivos laborales, liquidaciones y pensiones. Para cubrir esos pasivos se echa mano de impuestos que se transmiten a esas dependencias sin ningún beneficio para la sociedad. Los beneficiados de prestaciones excesivas son grupos organizados en sindicatos que representan menos del 5% del total de la población trabajadora.

No puede haber derechos adquiridos donde solo hay fuerza y abuso. Si aceptamos que el solo pasar del tiempo nos lleva a adquirir derechos, entonces las extorsiones del crimen organizado a empresarios ya son derechos adquiridos. Las negociaciones obscuras entre políticos y líderes sindicales, que han intercambiado por años apoyo en elecciones a cambio de permitir que invadan predios o reciban privilegios de las empresas estatales, no originan ningún derecho.

Si no hay derecho a usufructuar terrenos invadidos y a recibir de por vida pensiones, jubilaciones y prestaciones abusivas, no hay derecho a que continúen esos abusos que le cuestan a todos los mexicanos. La justicia es darle a cada quien lo suyo. Y ni moral ni ética ni legalmente son justos y legales, los inviables y abusivos derechos adquiridos y conquistas laborales, engendradas por mafias sindicales y funcionarios corruptos. Los resultados de mantener vigente los derechos adquiridos y las conquistas laborales son la principal causa de la quiebra contable de Pemex, CFE, IMSS y el sistema estatal educativo.

Una de las principales causas de la quiebra de Argentina es un corporativismo fascista, como el mexicano, que creó falsos derechos adquiridos y perpetuó insostenibles conquistas laborales, que frenaron el progreso en ese país, que por sus recursos naturales y humanos debería ser de los más ricos del mundo. Ojalá en México no lleguemos, debido a esos mitos que encubren corrupción, abusos, componendas entre partidos y mafias sindicales, al mismo nivel de desequilibrios económicos que actualmente sufren los argentinos.