Opinión

El misterioso caso de los rieles desgastados

El caso de la Línea 12 parece un asunto para “la araña”, como se decía hace años a esos misterios que parecen inescrutables.

Para empezar, muchos descubrimos que hay dos organismos que se coordinan pero que son independientes: el Proyecto Metro, adscrito a la Secretaría de Obras del DF, que construye, y el Sistema de Transporte Colectivo (STC), que es el que opera.

La autoridad en la construcción de la Línea 12 correspondió al Proyecto Metro, y la realización al “Consorcio” formado por ICA-CICSA-Alstom.

Pero como una vía sin trenes no funciona, entonces hubo que adquirirlos, para lo cual el STC usó un esquema de arrendamiento y se asignó a la empresa española CAF.

De acuerdo con todos los involucrados, no fue que “compraran los zapatos del 4 cuando calzaban del 7”, como ayer le comentaba.

Como operó el proyecto, es que el STC le dio las especificaciones de los rieles al Proyecto Metro y luego la constructora de los ferrocarriles debió construir los trenes en función de esas especificaciones.

Tras años de obras y muchos ruidos, llegó el 30 de octubre de 2012 y las empresas certificadoras, que tienen décadas certificando sistemas de transporte, entregaron la acreditación de que la Línea 12 estaba operable.

Los problemas que hicieron explosión esta semana reventaron en los siguientes meses.

El contrato del STC con el “Consorcio” fijaba que este grupo de empresas debía dar mantenimiento y ajuste a la Línea 12 sin costo adicional durante los siguientes 12 meses, que vencieron el 30 de octubre de 2013.

Uno de los problemas es que, según los documentos disponibles, no existe un contrato de mantenimiento a partir de entonces.

Y de acuerdo con los documentos que publica El Financiero, desde principios de octubre del año pasado, ya había un diagnóstico preciso y un curso de acción que debía tomarse para evitar que el problema se hiciera mayor.

¿Por qué no se tomaron las acciones correctivas que se recomendaban de manera puntual y con carácter de urgente?

Es algo que en este momento no tiene respuesta.

Pero tampoco hay una explicación plausible respecto a las razones por las que se desgastó tan pronto el riel y hubo problemas con las ruedas metálicas de los trenes de la Línea.

No se sabe si hubo errores que pudieron ser evitables, o bien se trató de problemas que son usuales en los sistemas férreos, es decir, los que utilizan ruedas metálicas.

Creo que el gobierno de Mancera en la Ciudad de México tiene uno de sus mayores retos en toda su gestión.

Debe hacer un diagnóstico convincente e imparcial. Y exponerlo de manera clara y precisa.

Desde luego debe tomar las acciones correctivas tan pronto como sea posible. Nos dicen que la corrección se hará a través de maquinaria especializada que va a modificar los rieles y también las ruedas. Y que probablemente ese proyecto durará medio año.

Además de corregir, la ciudadanía del DF y de todo el país merece saber con exactitud qué fue lo que pasó.

Amerita una respuesta técnica, que no esté contaminada por la política y que no parezca venganza contra la administración anterior.

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