Opinión

El misterio del dólar
y la inflación

 
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ME. El misterio del dólar y la inflación.

Ayer se dio a conocer que la inflación de mayo fue de 2.6 por ciento a tasa anual y a nivel mensual hubo una deflación de 0.45 por ciento.

Contraste esas cifras con el valor del dólar. En mayo se encareció en 7.0 por ciento y en los doce meses previos la devaluación fue de 20 por ciento.

¿Cómo es posible que el valor del dólar crezca y los precios al consumidor bajen en el último mes? ¿O cómo explicar que la devaluación sea 8.7 veces mayor a la inflación en el plazo de un año?

Desde hace muchos meses esta asimetría es todo un misterio.

Es obvio que no necesariamente la inflación debe subir al ritmo al que lo hace la devaluación, pero pareciera que podría subir más. Vea usted.

Las importaciones de bienes de consumo alcanzaron el año pasado 56 mil 279 millones de dólares. Y ese volumen se encarece directamente con el precio de las divisas.

Pero además, hay otros 297 mil 253 millones de dólares de bienes intermedios, que son insumos que se incorporan directamente a los productos, por lo que sus costos aumentan.

Un indicador del impacto de las importaciones de bienes puede observarse midiendo su participación en el PIB, que es de 26.1 por ciento.

Con simple aritmética, observamos que el tipo de cambio promedio de 2015 se incrementó en 19.4 por ciento. El incremento de los costos de las importaciones en términos del PIB es de 5.1 puntos.

En la medida que la inflación no sólo no creció sino que incluso descendió de un año a otro, encontramos que alguien está absorbiendo esos 5.1 puntos adicionales.

Los importadores de bienes de consumo que no han repercutido a los precios finales los mayores costos de importación, sin duda están sacrificando margen.

Es probable que la ganancia previa haya sido suficientemente elevada para que aun reduciéndose, no genere pérdidas en las empresas.

Uno de los factores que se toma en cuenta en el proceso de fijación de precios es la expectativa de la paridad para los siguientes meses.

La más reciente encuesta de Banamex indicó un estimado de 18 pesos por dólar para el cierre del año. Esto implica una revaluación del peso de 1.6 por ciento respecto a la cotización actual.

Si la perspectiva es esa, entonces lo más probable es que no tenga caso encarecer algún producto aunque en algún momento de las próximas semanas el dólar volviera a ubicarse, por ejemplo, cerca de 19 pesos en cotizaciones al mayoreo.

Esta expectativa es un gran éxito de Banxico y SHCP. Han logrado credibilidad y evitado que se anticipen ajustes de precios.

En la conversación que tuvimos el lunes con Carstens y Videgaray, el gobernador del Banxico dejó muy claro que no se sabe con exactitud en qué momento empezará a ocurrir el traslado del incremento de los costos a los precios finales, en un grado tal que impacte en los precios al consumidor.

En el momento en el que eso suceda, tenga la certeza de que la Junta de Gobierno del Banxico tomará la determinación de aumentar las tasas de interés, lo haya hecho o no la Reserva Federal.

Y, mientras ello no ocurra, el criterio central –se lo reitero– no será si el dólar llega a 19 o más, sino si esto tiene un efecto sobre el nivel general de los precios.

No hay que perder ese hecho de vista.

Twitter: @E_Q_

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