Opinión

El milagro turístico peruano

 
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Maccu Picchu

Desde hace algunos años, Perú se convirtió en uno de los principales destinos turísticos emergentes de América Latina cuando, con la gastronomía local como punta de lanza, logró convencer al mundo de que Machu Picchu era sólo un motivo más para visitar ese país y no el único.

El trabajo que llevaron a cabo el gobierno, la iniciativa privada y los chefs ha cosechado sus frutos en los años recientes de una manera tan exitosa que ha llamado la atención afuera de sus fronteras y quizá sirva de modelo para muchas naciones que aspiran a entrar y competir en el mundo del turismo, atrayendo a una parte de los millones de viajeros que se mueven por el planeta y, por supuesto, los dólares que llevan con ellos.

Algunos datos que ilustran el reciente éxito turístico peruano son, por ejemplo, que en 2014 los asiduos al portal Hostelworld.com eligieron a Machu Picchu —que es una de las siete maravillas del mundo moderno elegidas hace diez años— como el destino más deseado, entre una lista de treinta lugares del orbe. Y en 2015, la revista National Geographic escogió a este mismo lugar como el principal sitio a visitar a nivel mundial.

En 2014, el Índice Anual de Ciudades Globales de MasterCard ubico a Lima, su capital, como el principal destino turístico de América Latina y el Caribe, con 5.11 millones de visitantes, que registraron un gasto per cápita de 600 dólares. A nivel global, quedó en la posición veinte en este estudio de la empresa financiera.

En 2016, Machu Picchu ocupó el primer lugar en el ranking de Los 25 lugares de interés más populares del mundo, que cada año realiza el poderoso portal TripAdvisor.

A finales de ese año, el gobierno peruano presumió que Lima se había convertido en el primer lugar de Latinoamérica como destino de turismo de reuniones, y 16 del mundo (por mayor cantidad de participantes en eventos), de acuerdo con la International Congress and Convention Association (ICCA), lo cual le generó un ingreso de mil 370 millones de dólares.

Aquí hay que tomar en cuenta que Lima fundó su Buró de Convenciones y Visitantes en 1998, el cual dejó de funcionar ocho años después. Y, luego de una reorganización, apenas se reactivó en 2011.

Fue en 2012 cuando en los World Travel Awards, Perú fue elegido como el mejor destino culinario del mundo. Y no sólo eso, ya que ha repetido en ganar ese galardón durante todos los siguientes años; es decir, durante el último lustro se han colocado como el principal país para comer, con restaurantes como Central, del chef Virgilio Martínez, y Astrid & Gastón, de Gastón Acurio.

El año pasado, en la lista de los 50 mejores restaurantes de América Latina, de la revista Restaurant, Perú apareció con nueve centros gastronómicos —al igual que México, Argentina y Brasil—, con Central en el primer lugar, seguido de Maido en el segundo; Astrid y Gastón (séptimo), La Mar (doce), Osso (27), Rafael (30), Fiesta (34), Malabar (38) e Isolina en el sitio 41.

En el presente año, a nivel mundial Central apareció en el quinto lugar, Maido en el octavo y Astrid & Gastón en el 33.

Los mexicanos no hemos sido ajenos a esta seducción peruana. De acuerdo con datos de Promperú, el organismo gubernamental que entre sus funciones tiene la responsabilidad de promover el turismo hacia su país, México ya se convirtió en su quinto mercado emisor de viajeros en América Latina, registrando un crecimiento acumulado de 71 por ciento entre 2012 y 2016, lo cual da un promedio de 14 por ciento al año.

Incrementar esta media anual es el actual objetivo de Promperú, por lo que la semana pasada una delegación de este organismo estuvo en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, en trabajo de promoción y de capacitación a agentes de viajes.

En la delegación también se integraron 16 empresas peruanas, que enfilaron sus baterías a promover principalmente Lima, el desierto de Paracas —donde están las líneas de Nasca—, la selva amazónica, Puno, Cusco y Arequipa.

De los 3.7 millones de turistas que Perú recibió en 2016, solamente 87 mil fueron mexicanos, de los cuales 43 por ciento viajó por vacaciones y 39 por ciento lo hizo por negocios; sin embargo, de todos los latinoamericanos que llegan a ese país, nuestros paisanos son los que más gastan, con un promedio estimado de mil 115 dólares cada uno y una estancia de nueve noches.

El potencial que tienen en el mercado mexicano es enorme, sobre todo ahora que muchos buscan alternativas para no ir a Estados Unidos. Y los peruanos lo saben.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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