Opinión

El “milagro automotriz” en México

Hoy el presidente Peña Nieto anunciará en el Museo Tecnológico de la CFE una nueva inversión de la industria automotriz.

En este caso se trata del proyecto de una gigantesca empresa coreana: Hyundai. Es el segundo mayor conglomerado de empresas de Corea, después de Samsung, con presencia sobre todo en la industria automotriz, pero también en telecomunicaciones y electrónica.

En específico en la industria automotriz, Hyundai Motors es el mayor fabricante de autos de Corea, el segundo mayor de Asia y el quinto del mundo.

Adquirió a finales del siglo pasado a Kia e integró a un poderoso grupo que vendió el año pasado casi dos millones de vehículos.

Faltaba este gigante en el escenario automotor mexicano y hoy anuncia una planta que se establecerá cerca de Monterrey, en la que se invertirá alrededor de mil millones de dólares.

Pero además, habrá inversiones de proveedores por otros mil 500 millones para constituir un nuevo cluster de la industria en el municipio de Pesquería.

Ya le hemos comentado en este espacio que el ejemplo fehaciente del éxito exportador del país es la industria automotriz, pero en este contexto, conviene recordarlo de nuevo.

1.- En 1988, México exportó 172 mil 600 autos; el año pasado fueron 2.5 millones y este año podríamos llegar a 2.7 o 2.8 millones. En 25 años la cifra se multiplicó 14 veces, lo que representa un crecimiento anual sostenido de 10.6 por ciento en promedio. Este año se está exportando cada mes el equivalente a lo que se exportaba en un año y tres meses hace un cuarto de siglo.

2.- En materia de producción, el crecimiento ha sido de siete veces. Esto significa un ritmo promedio anual de 7.8 por ciento. La producción mensual promedio de los primeros siete meses del año, que fue de 265 mil vehículos, que equivalen a medio año de producción de 1988.

3.- El contraste son las ventas domésticas (pese al alza de julio). El nivel máximo de ventas domésticas se alcanzó en 2006, con un monto de un millón 139 mil vehículos, una cifra que nunca más se ha vuelto a registrar.

La industria automotriz, además, tiene una cualidad respecto a otras grandes exportadoras, pues es la que más contenido de proveedores instalados en el país tiene, de modo que cada armadora usualmente requiere de inversiones que duplican o poco más las que se realizan en el ensamblaje, como sucederá con Hyundai Kia.

Ha sido tan elevado el volumen de inversiones que, de hecho, uno de los temas que ya se deben poner rápidamente sobre la mesa es el de la escasez de mano de obra calificada, que en muy pocos años se convertirá en el principal obstáculo al crecimiento del sector, a menos que se tomen ya decisiones certeras en materia de capacitación y calificación laboral.

Ojalá se repitan las buenas noticias en materia de inversiones, que es lo que requerimos en el país, y que, además del “milagro automotriz”, tengamos un “milagro mexicano” en materia de crecimiento.

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