Opinión

El mercado de Shanghai, ¿cómo nos afecta?

 
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Shanghái Composite

En el mercado financiero global nos encontramos en el centro de la tormenta perfecta. Cuatro fenómenos coinciden: el problema de Grecia, que parece mejorar; el posible levantamiento de las sanciones de Irán que implicaría el regreso de este productor al mercado del petróleo; la amenaza de una próxima alza de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, y el crack del mercado accionario chino.

En todas las crisis financieras hay tres culpables: los inversionistas, la autoridad y por último los intermediarios, que junto con los primeros son afectados por su propia ambición.

El segundo mercado más grande del mundo es el mercado bursátil chino. La bolsa de Shanghai tiene listadas más de dos mil 600 emisoras y cuenta con 90 millones de inversionistas. Su valor de capitalización en el tope superó los tres billones de dólares. En el último mes ha registrado un ajuste de 30 por ciento, lo que se encuadra perfectamente en la definición de un crack. ¿Cómo nos afecta?

Después del ciclo de largo plazo anterior que tuvo sus máximos en 2008 y terminó con los niveles mínimos registrados en junio de 2014, en los últimos 12 meses observó un rally alcista impresionante de 150 por ciento, hasta principios del mes anterior. Esta fase también se ajusta perfectamente a la definición de boom.

En un boom accionario los precios tienden a subir aceleradamente, con una fuerte participación de la sociedad, y un volumen creciente de operaciones. Otra característica infalible es la presencia de crédito desmedido. Los inversionistas chinos compraron acciones en forma apalancada, mediante lo que se llama crédito de margen. Esto infla los precios de las acciones y va generando un fenómeno de euforia colectiva.

Una característica adicional es el exagerado nivel que alcanzan los precios de las acciones. El múltiplo precio/utilidad promedio de las acciones alcanzó 60 veces, mientras que en Europa y en Estados Unidos este parámetro se ubica en un rango entre 15 a 20 veces.

También es común que ante la falta de razones lógicas o fundamentadas que justifiquen la sobrevaluación de las acciones, empiecen a surgir “nuevas teorías” y metodologías de valuación de las acciones. Aquí también vimos a varios analistas planteando teorías basadas en el nivel mínimo de las tasas de interés y en la sobrevaluación del yuan para explicar la tendencia de sobrevaluación de las acciones chinas. Como siempre sucede, al final de un boom un evento impredecible surge y pincha el globo de la especulación. En este caso fue una restricción a los créditos de margen junto a la desaceleración de la economía.

Las medidas que está tomando la autoridad financiera china también corresponden a las reacciones tardías que toman los supervisores para tratar de suavizar esta fase dolorosa. Tratándose de un gobierno en un régimen comunista, sus medidas específicas no son aplicables en el resto del mundo. Por ejemplo: la prohibición a un amplio segmento del mercado de vender acciones. La suspensión de más de mil 400 emisoras por alcanzar una baja acumulada mayor. El regreso del crédito de margen para el sector profesional de inversionistas institucionales, y la formación de un fondo de recompra de acciones por parte de 21 bancos de inversión globales americanos y europeos por 19 mil millones de dólares. ¿Qué diría Mao?

El conjunto de estas medidas de mayor alcance y profundidad ya han dado resultados, con reacciones de rebote de los mercados de más de 7.0 por ciento en una sola jornada. A pesar del ajuste el mercado todavía lleva un rendimiento de 80 por ciento en relación a junio del 2014. Los parámetros de valuación todavía están muy altos. Así que nosotros consideramos que todavía podríamos ver un ajuste adicional de entre 10 y 20 por ciento, pero dentro de un movimiento más ordenado del que vivimos en los últimas 30 jornadas.

Por otra parte, consideramos que este fenómeno tendrá una influencia negativa en la economía de China, con lo que pudiera crecer a menos de 7.0 por ciento, contribuyendo al ajuste que estamos viviendo en los precios de las materias primas, lo que implica una menor inflación global. Toda esta tormenta nos lleva a pensar en la posibilidad de que la Fed difiera su decisión de aumentar las tasas de interés para finales del año o principios del 2016.

Correo: eofarril@actinver.com.mx

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