Opinión

El melodrama
de los refrescos

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Refrescos. (ilustración)

Al leer algunas noticias sobre el tema del impuesto a los refrescos, la realidad parece alarmante: “Embate a la salud: PRI y PAN bajan el impuesto a refrescos”. Así decía una “cabeza” principal de primera plana.

Al leer la crónica de la sesión de la Cámara de Diputados donde se aprobó esa monstruosidad, el enojo aumenta: se acordó reducir el impuesto especial a bebidas azucaradas “cuando éstas tengan un máximo de 50 gramos de azúcar por litro”.

Sí, en efecto, así vistas las cosas se trata de una reducción de impuestos que beneficia a refresqueras y que indirectamente golpea la salud de los mexicanos.

Y la golpea por las razones expuestas por los diputados de Morena y Movimiento Ciudadano, ya que “al bajar el precio los refrescos (hace) que sean más baratos, se vuelven más accesibles y automáticamente aumenta su consumo”.

La indignación va in crescendo al leer los argumentos de esos partidos, en el sentido de que “por esa medida se dejarán de recaudar 522.5 millones de pesos, cuando el objeto de ese impuesto es destinar los recursos a infraestructura en agua potable para las escuelas y a la atención médica de personas con diabetes, obesidad e hipertensión, asociadas al alto consumo de azúcar”.

Priistas y panistas se coludieron para ejecutar un “Embate a la salud”, al bajarle los impuestos a los refrescos que tienen menos de 50 gramos de azúcar por litro, es decir todos.

Más trágico aún: “es una sentencia de muerte para los mexicanos”, como lo describió la diputada Alba Ramírez Nachis, del partido MC.
Todo lo anterior sería lamentable y desde luego indignante, pero no lo es, por un pequeño detalle: es mentira.

Habrá una reducción de impuestos para bebidas saborizadas que tengan hasta cinco (5) gramos de azúcares añadidos por cada litro.

¿Cuáles son los refrescos endulzados que van a bajar de precio, y por tanto aumentará su consumo, y con ello las ganancias de las compañías refresqueras?

Prácticamente ninguno. Todos los refrescos endulzados tienen más de cinco gramos de azúcar. Cerca de 40, la mayoría.

Por tanto, ¿no habrá reducción de ingresos para el Estado por 522.5 millones de pesos que se destinaban a la atención a la diabetes, a infraestructura de agua potable, etcétera?

No. No habrá disminución de ingresos por impuestos porque casi no hay bebidas que tengan menos de cinco gramos de azúcar añadida.
De lo que se trata con esa medida de bajar impuestos a refrescos con muy poca azúcar, es de incentivar a las compañías refresqueras a idear nuevos productos con bajo contenido calórico.

Ningún refresco bajará de precio, ni los light, porque o no tienen azúcar o ésta es superior a los cinco gramos que establece el nuevo lineamiento fiscal.

Si las refresqueras quieren vender más, vía baja del precio, tendrán que innovar hacia productos menos agresivos para la salud.

Y quienes quieran estar debidamente informados, deberán cambiar sus hábitos de lectura.

Twitter: @PabloHiriart

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