Opinión

El mejor negocio
del mundo

 
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Pues, como escribimos aquí el 15 de febrero (“perdiendo dinero”), Pemex cerró 2015 con una pérdida antes de impuestos de 128 mil millones de pesos (yo había estimado 120 mil), que se convierte en 520 mil millones cuando se consideran los derechos que nos debe pagar a los mexicanos por sacar nuestro petróleo. Pero si no tuvo para cubrir sus gastos de operación y administración, mucho menos para pagarnos a nosotros, de forma que nos debe. La cosa es que no nos va a poder pagar, porque todos los activos de Pemex hoy no permiten cubrir sus deudas. Sin considerar lo que les debe a sus trabajadores, el llamado “pasivo laboral”, el valor neto de Pemex es de menos 139 mil millones de pesos. Es decir, si encontráramos alguien a quién venderle Pemex, tendríamos que pagarle 139 mil millones de pesos para que aceptara quedarse con la empresa.

Y, como decía, sin contar lo que le debe Pemex a sus trabajadores, que al final será una deuda del gobierno mexicano, o si lo quiere más claro, de usted. La estimación actuarial de esa deuda es de 1.28 billones de pesos. En 2014 era de 1.5 billones. No sé si mejora porque la renegociación del contrato colectivo ayudó en algo, o si nada más es un ajuste contable para que no se vea tan feo el asunto. En cualquier caso, si consideramos el pasivo como se publicó en el reporte financiero final de 2015, Pemex tiene un valor neto de menos 1.1 billones de pesos.

Evidentemente, buena parte de esto es resultado de un precio muy bajo del petróleo, porque si en lugar de vender un barril a 25 dólares, lo pudiera vender Pemex a 50 o 100, las cifras serían muy diferentes. Lo que no cambiaría serían sus gastos, que son excesivos. Dicho de otro modo, lo que el bajo precio ha mostrado es que la ineficiencia de Pemex es muy grande, de forma que en lugar de que sus dueños obtengan ganancias, los recursos se despilfarran en exceso de personal, malas inversiones, compras a precios elevados, etcétera. Más claro: en lugar de que el petróleo beneficie a todos los mexicanos, su renta es capturada por trabajadores, funcionarios y proveedores, cuando no simplemente dilapidada.

Las excusas de siempre ya no creo que puedan sostenerse. Desde hace algunos años le mostré cómo los derechos que el gobierno cobra a Pemex no son exorbitantes, sino comparables a lo que ocurre con empresas petroleras de gobierno. Tampoco se puede quejar Pemex de falta de inversión: de 2000 a 2015 la inversión que ha realizado Pemex suma 260 mil millones de dólares, y ha sido creciente, puesto que en los últimos cinco años se invirtieron más de 22 mil millones de dólares por año.

Mucho menos pueden argumentar que no sabían lo que ocurría cuando su pasivo laboral creció, de 2002 a 2015, en un billón de pesos. Se multiplicó por cinco en esos 13 años, un ritmo de crecimiento anual de casi 15 por ciento.

Ni siquiera una empresa petrolera, el mejor negocio del mundo según Rockefeller, puede aguantar eso. Ayer anunció ya el nuevo director general que sí reducen su presupuesto en 100 mil millones: 29 mil en eficiencias, 65 mil en menos inversión, seis mil en ajustes de operación. Entre otras cosas, dejan de producir 100 mil barriles diarios que les cuestan más de los 25 dólares en que vendemos. Imagino que parte de ello está en Chicontepec, ya le diré conforme se publiquen datos.

Otra herencia maldita del viejo régimen que llega a su fin. A ver cuándo acabamos con el resto.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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