Opinión

El mayor problema económico del mundo

El semanario The Economist calificó en su número más reciente a la situación económica de Europa como “el mayor problema económico del mundo”.

La razón es que han crecido fuertemente los temores de una nueva recesión y se ha incrementado en diversos países el riesgo de la deflación.

La inflación anual de Alemania en septiembre fue de 0.8 por ciento, cuando apenas en abril de este año era de 1.33 por ciento. El objetivo es 2.0 por ciento.

Alemania ya vivió una situación reciente de deflación entre mayo y noviembre de 2009, en los momentos más críticos de la recesión.

El problema es que una combinación de recesión y deflación, crea hoy problemas muy serios para los deudores.

La inflación tiende a bajar en términos reales el valor de las deudas mientras que la deflación hace lo opuesto. Y las deudas han crecido para el sector privado y para los gobiernos.

Entre 2007 y 2013, el porcentaje del PIB que representa la deuda gubernamental en la zona euro pasó de 66 a 93 por ciento. Esos porcentajes sí son de preocuparse.

Europa representa todavía 15 por ciento del PIB mundial, más que Estados Unidos o China.

Por eso, pese a que nos parezca distante, hay que ver con todo cuidado lo que allí pasa, pues inevitablemente nos va a afectar.


La rentabilidad del “Shale”

Algunos lectores nos preguntaron cómo es que el precio del petróleo crudo afecta la rentabilidad de los proyectos de desarrollo en “shale gas”.

La respuesta es relativamente sencilla: la rentabilidad en la producción de gas de lutitas o “shale” deriva de que en diversos casos, junto con el gas, se producen líquidos condensados y petróleo.

Por ejemplo, en la formación de Eagle Ford, en Texas, que presumiblemente debe ser algo equiparable a lo que podría desarrollarse en territorio mexicano por la continuidad de estructuras geológicas, el número de pozos en funcionamiento pasó de mil 10 en 2010 a cuatro mil 416 al final del año pasado, es decir, creció 4.37 veces en el lapso de tres años.

La producción de gas natural, por su parte, creció 12 veces, pero la de petróleo lo hizo en 47.5 veces y la de condensados en 12 veces también.

El valor del petróleo generado es de alrededor de 58 millones de dólares al día contra los 14 millones de dólares diarios del gas natural.

Si lo único extraído hubiera sido gas, muy pocos proyectos hubieran sido rentables debido al bajo precio de este hidrocarburo.

Por eso es que hay diferencia entre las rentabilidades que puede dar un precio del crudo de 100 dólares y otro de 60 dólares.

Sin embargo, hasta ahora todo indica que los precios previstos del crudo extraído, aun si estuvieran en rangos de 70 a 80 dólares por barril, van a generar interés de muchos inversionistas, por cierto, varios de ellos texanos.

Quizá más que el precio, lo relevante para que el gas de lutitas se desarrolle realmente en México es que en esa zona del norte de Tamaulipas haya suficiente seguridad para que los empresarios se lancen a desarrollar de entrada pozos exploratorios sin riesgo de que grupos de la delincuencia los agredan.

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