Opinión

El mal humor social

 
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El mal humor social.

Hace ya muchos meses empezamos a hablar en esta columna del contraste entre los datos que ofrecen las encuestas de confianza del productor y del consumidor.

Ofrecen perspectivas distintas según se hable del entorno inmediato de la gente o del conjunto del país. El primero se ve bien, o no tan mal. El segundo, muy mal. Allí se refleja el mal humor social.

Para calcular los índices de confianza del consumidor y del productor, el Inegi pregunta en hogares y empresas cuál es la perspectiva que se tiene para la economía nacional en los siguientes 12 meses o bien la que se ve en particular para la situación económica del hogar o de la empresa en el mismo lapso.

En el caso de la pregunta a los consumidores, en enero de 2013, el índice sobre las perspectivas económicas de México (con cifras desestacionalizadas) era de 107.2 puntos y el de las perspectivas económicas de los hogares de 105 puntos. La confianza en las perspectivas de la economía nacional era superior a la perspectiva respecto a los hogares.

En marzo de 2016 la medición en los hogares había bajado a 95.8, es decir, tuvo una caída de 8.7 por ciento. Pero la perspectiva del país bajó a 81.8 puntos, con una caída de 23.6 por ciento.

La perspectiva económica del país para los consumidores está en el nivel más bajo desde diciembre de 2008, recién estallada la gran crisis financiera.

En el caso de las empresas, la medición es un poco diferente. El indicador que se usa es el que marca optimismo cuando está arriba de 50 puntos y pesimismo cuando está debajo de este nivel.

La perspectiva de la economía que tenían los empresarios en enero de 2013 era de 58.6 puntos. En marzo de este año era de 48.7 puntos, una caída de 16.9 por ciento, que implica pasar del optimismo al pesimismo.

Se trata del nivel más bajo desde junio de 2009, cuando la economía caía en picada.

Pero, en el caso de la visión que se tiene de las propias empresas, pasó de 63.2 puntos en enero de 2013 a 57.2 puntos en marzo de este año, una caída de 9.5 por ciento, pero manteniéndose claramente en el terreno del optimismo.

El tema del mal humor social del que se ha hablado en las últimas semanas tiene que ver con la discrepancia entre los dos mundos: el del entorno inmediato y el macro.

Y, como aquí le he comentado, no es consistente con la realidad que exista un relativo optimismo respecto a la suerte de las empresas o un menor pesimismo en la perspectiva de los hogares, y veamos con pesimismo generalizado la perspectiva del país.

Han pasado meses desde que detectamos esa discrepancia y ésta no sólo se mantiene sino que se amplía. Se trata de un fenómeno esencialmente de percepción, que si persiste se va a convertir en realidad, pues la gente dejará de gastar y los empresarios de invertir.

Hoy tenemos un mal humor social que nubla la perspectiva global pero que puede cambiar si se conecta nuestra perspectiva individual.

Para hacer ese giro es positivo que se reconozca la existencia de este mal humor. Pero ahora hay que hacer lo necesario para que cambie.

Y como país o no lo hemos hecho o no queremos hacerlo.

Espero que estas consideraciones… no lo vayan a poner de malas.

Twitter: @E_Q_

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