Opinión

El lado oscuro de Tradeco (II)

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Tradeco (Tomada de página oficial)

Los vínculos de Federico Alberto Martínez Urmeneta vistos a través de sus redes sociales, no dejan duda en dónde están sus afectos. Se encuentran en exfuncionarios panistas, de alto nivel como Patricia Flores y Gerardo Ruiz Mateos, jefes de la Oficina de la Presidencia durante el gobierno de Felipe Calderón, secretarios calderonistas como Jordy Herrera, Salvador Vega Casillas, o senadores y diputados panistas, y la excandidata presidencial Josefina Vázquez Mota. Todos tienen como común denominador que participaron en la campaña presidencial de Calderón.

Por largo tiempo se ha señalado al grupo de Martínez Urmeneta, Tradeco, como el más beneficiado durante la administración calderonista, mediante favoritismos y tráfico de influencias. No se han documentado ilegalidades en adjudicaciones de obra a Tradeco o sobornos a funcionarios del gobierno de Calderón hasta ahora, pero cada vez se prueban más los conflictos de interés durante los gobiernos de Calderón y de Vicente Fox, y serán parte de la indagatoria de la PGR si, como pidió hace unos días el grupo parlamentario del PRI en el Senado, se abre una investigación federal. Martínez Urmeneta ha negado todas las imputaciones.

Nueva información fluye hoy sobre las vinculaciones entre Tradeco y políticos panistas poderosos. La prensa ha documentado por años, aunque más bien circunstancial, los nexos de Martínez Urmeneta con un grupo de poder dentro del calderonismo, sobre todo del senador Roberto Gil y del exlíder del PAN y exsecretario de la Función Pública, Germán Martínez, que acompañaron por dos sexenios el ascenso de Tradeco como empresa constructora. Su relación con el propietario de Tradeco, paradójicamente, no era bien vista por Calderón, quien de acuerdo con personas que conocieron el entramado de los vínculos, no soportaba a Martínez Urmeneta.

La pista que permite vislumbrar hoy lo que hay detrás de Tradeco, radica en una tarjeta de American Express a nombre de Roberto Juárez Salinas y de la asociación civil Progreso Social en el Sureste, constituida en 2009. Juárez Salinas fue coordinador de la oficina de Germán Martínez cuando fue secretario de la Función Pública, y actualmente es el contador de FGZ Estrategias, la consultoría política y despacho de litigios que dirigen Germán Martínez y Carlos Alberto Lezama, quien entró al PAN invitado por Gil, cuando fue abogado del partido hacia finales de 2008.

Lezama es representante legal de Progreso Social en el Sureste A.C., y está casado con Maricarmen Valls, hija del recientemente fallecido ministro de la Suprema Corte de Justicia, Sergio Valls, y suplente de Gil cuando fue diputado en la LXI Legislatura. Juárez Salinas es la persona que resuelve todos los problemas del día con día del senador Gil y de los socios de FGZ Estrategias, y paga varias de sus cuentas personales. La tarjeta de American Express a su nombre y de la asociación civil, es lo que establece los vínculos entre privados, el senador y Tradeco.

La tarjeta de Juárez Salinas y Progreso Social en el Sureste AC, tiene dos tarjetas complementarias, una a nombre del senador Gil, y otra a nombre de su secretario particular, Federico Beristain Rodríguez, excuñado de Martínez Urmeneta, que ha trabajado con él desde 2009. Federico nunca laboró en Tradeco, a diferencia de su hermano mayor Fernando, y su padre, Fernando Porfirio Beristain Gómez, funcionario en Caminos y Puentes Federales en el gobierno de Vicente Fox, cuando se dieron los primeros grandes contratos a la empresa de su exyerno, de la cual es actualmente vicepresidente.

La tarjeta de Juárez Salinas establece un conflicto de interés abierto del senador Gil, y traza una línea directa hacia Tradeco, al tenerse solicitada otra tarjeta adicional para Fernando Beristain Rodríguez, apoderado y vicepresidente de Finanzas de la empresa de Martínez Urmeneta. Altos ejecutivos de la empresa negaron la existencia de ese trámite, debido a que los criterios internos de Tradeco prohíben tener relaciones comerciales fuera de la empresa. Martínez Urmeneta y los Beristain se conocen desde niños –los hijos les dicen tíos a los padres–, y Gil, quien fue introducido a él por Germán Martínez, tiene una relación muy estrecha con él.

Un caso de cercanía, por ejemplo, se dio a finales de 2011, cuando Gil metió a trabajar en una de las empresas del grupo a Alejandro Escobar, un viejo amigo de la escuela en Chihuahua, con quien comparte la propiedad –sin saberse con precisión a nombre de quién está la factura– de un automóvil Porsche. Escobar fue padrino del primer hijo de la tercera esposa de Gil, cuya tornaboda –se casó en mayo del año pasado– fue en la casa de Martínez Urmeneta, en San Ángel, organizada y pagada por Juárez Salinas, a cuyo nombre y de la asociación civil Progreso Social en el Sureste, está también uno de los teléfonos celulares del senador.

El papel de Gil en el ascenso de Tradeco se aprecia en el cronograma de la expansión de la compañía, que floreció en el gobierno de Fox y se disparó durante el de Calderón. Aunque son evidentes los conflictos de interés, no se puede hablar aún de posibles delitos derivados de esa relación. Pero el caso de Tradeco apenas se está abriendo, y qué tan profundo llegará dependerá sólo de la voluntad política del gobierno de Enrique Peña Nieto. No hay nada irregular, dice Martínez Urmeneta. Sí creció en esos sexenios, acepta, pero como el resto de las constructoras mexicanas.

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