Opinión

El insulto del salario mínimo en 2016

 
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NUEVA YORK.- Elpidio González es un poblano que cumple su tercera época como trabajador indocumentado en Nueva York. En las dos anteriores fue invitado a trasladarse a esta ciudad por su actual patrón, un árabe que tiene una tienda de souvenirs en la que Elpidio hace de todo.

Es un buen trabajador que afirma no sentirse a gusto viviendo en una ciudad tan acelerada como lo es Nueva York, pero estar aquí, con muchas más limitaciones de lo que ustedes pueden imaginar, le permite ayudar a sus padres de edad avanzada, a su esposa e hijos (tres) e incluso a sus hermanos.

Para Elpidio, informado, el incremento de 4.2 por ciento al salario mínimo nacional para 2016 un salario “de miseria”, dice, es una forma de expulsar a la juventud a que pruebe suerte en cualquiera de las ciudades de la Unión Americana.

No gana mal en la tienda. Le pagan nueve dólares la hora pero carece de prestaciones sociales. No tiene propina, suerte que juega a favor de varios de sus amigos con quienes comparte un departamento. Nueve en un inmueble de tres recámaras. Todos mexicanos.

Explica que quienes trabajan en restaurantes tienen mejores salarios porque no sólo ganan los nueve dólares por hora, generalmente, sino se reparten las propinas que no son malas en esta ciudad.

Una buena parte de los restaurantes en la ciudad carga en la cuenta la “gratuidad” que puede ser de 15, 18 o 20 por ciento.

En otros establecimientos se “sugiere” al comensal que determine el monto de la propina pero puede ser de 15, 18 o 20 por ciento. No dan otra opción. Una cuenta de 30 dólares, promedio bajo, representa para los trabajadores distribuirse de ella nueve dólares.

Así las cosas, tener un salario mínimo o incluso por debajo del mínimo en el estado, de nueve dólares por hora, puede no ser importante cuando se tiene el aliciente de la distribución de las propinas del día.

Esta ciudad, particularmente, ha sido importante en Estados Unidos con el asunto del salario remunerador.

En 2011 fue la sede del movimiento Ocupy Wall Street en contra de la avaricia y corrupción del sector financiero. Posteriormente en 2012 fue testigo de un movimiento a favor de la dignificación salarial en cadenas de comida rápida, el que finalmente consiguió que se estableciera el compromiso de incrementar el salario mínimo hasta llegar a 15 dólares en 2018 y en 2021 en todo el estado.

Dicen estudios del terreno económico de la Universidad de Nueva York que si fuera por el incremento en la productividad el salario en la entidad debiera ser de 22 dólares la hora.

El salario mínimo nacional (federal) se estableció en 1938 en 0.25 dólares hora equivalente a 4.34 dólares a finales de 2014 y para 1968 aumentó hasta 1.60 dlls/hora, equivalente a 10.96 a finales de 2014.

Un salario mínimo digno ha sido bien recibido como idea por la población estadounidense la que, según encuestas, en 75 por ciento ha apoyado esa iniciativa. En abril de 2015 en 200 ciudades trabajadores hicieron peticiones públicas para que el salario se incrementara más allá de 7.5 dólares vigentes entonces.

Un total de 29 estados en la Unión Americana tendrán salario superior a 7.5 dólares para 2016.

Nueva York, Seattle y Los Ángeles entre las que comprometieron alzas progresivas.

Pero México es otro renglón.

La Comisión Nacional de Salarios Mínimos reflejó claramente su falta de sensibilidad en el tema de incrementar el salario mínimo nacional para 2016. Lo hizo de manera torpe y sin guardar forma alguna.

La decisión apresurada evidenció también la falta de compromiso del gobierno federal y de la presidencia del país en un tema que involucra a siete millones de trabajadores que en el país ganan un salario mínimo a sabiendas de que no es suficiente para adquirir la canasta básica alimentaria.

La falta de compromiso del actual gobierno federal de avanzar en el asunto del salario básico nacional abona a su falta de popularidad y aceptación entre parte importante de la población mexicana.

La Conasami en su actuar torpe deja en claro que si los trabajadores desean -con justicia- que el salario mínimo alcance al menos para adquirir una canasta básica tendrán que ejercer presiones ellos mismos porque de la sensibilidad política federal no van a conseguir mucho excepto una impresionante recuperación del poder adquisitivo de este salario de 1.5 por ciento durante 2016 si es que la inflación se mantiene hasta 3.0 por ciento anual.

Claro que si queda debajo de 3.0 por ciento pues entonces la “recuperación” adquisitiva del salario será “mayor”.

Dice Elpidio en Broadway que ese aumento “son fregaderas”, y efectivamente… lo son.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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