Opinión

El infierno de
Vladimir Putin

Lo de ayer fue inmisericorde. Quizá fue así porque la misericordia no cabe en los mercados financieros. La caída de hasta 24 por ciento en el valor del rublo y su repercusión global en varios mercados no hizo sino profundizar tres preocupaciones: primero, que el futuro prometedor de economías que emergen como la rusa, no existe en el corto plazo. Segundo, que los canales de contagio a otras economías emergentes como la mexicana están más aceitados que nunca, con efectos inmediatos. Los hemos sentido. Tercero, que las perspectivas de crecimiento, estabilidad y fortaleza financiera que anhelábamos para el mundo y para México, tardarán. Veamos.

El rublo ruso se fue al bote de la basura ayer. Bloomberg reportaba desde temprano que los agentes del corretaje de divisas en el mercado de dinero no querían tomar una sola posición en esa moneda. Un banquero sueco declaró: “Nuestros agentes me informan que no observamos ninguna postura para adquirir rublos”. Eso, a pesar de que el Banco Central ruso incrementó la tasa de interés hasta 17 por ciento. De nada sirvió. El rendimiento de los bonos se disparó y la prima para asegurarse frente a un default ruso se encareció.

¿Qué significa todo esto? Es prácticamente un hecho que los bonos rusos no podrán ser pagados. Cualquier exposición a riesgo ruso, gubernamental o corporativo, se exacerbó ayer; por eso se hablaba de una reunión de emergencia en la que la autoridad impondría controles de capital, algo que pudo haber sido decidido esta madrugada y estar en marcha cuando EL FINANCIERO circule. Bajo los controles de capital se establece un tipo de cambio controlado y se imponen trámites burocráticos severos para el intercambio de divisas. Tras ello, nace un mercado negro. Como en Venezuela o Argentina.

El problema de Rusia es que sus ingresos están altamente petrolizados, y la caída en el precio del crudo exhibió la debilidad institucional de esa economía. Esto es un infierno para Vladimir Putin. El presidente ruso no ha podido construir una economía de alto valor agregado; y su dependencia en un insumo básico, comoditizado y hoy muy barato, le desnudó la economía del país en un dos por tres.

Ayer la Casa Blanca confirmó que el presidente Barack Obama firmará hacia el viernes una nueva y dura legislación para imponer más sanciones a Rusia por su invasión en Ucrania. Esto hundirá más a la economía rusa.

¿Qué viene para Rusia? Recesión con caída de hasta 4.7 por ciento de su PIB en 2015; quiebras de empresas; sequía crediticia generalizada. Esto no es deseable para nadie, pero es la consecuencia de la acción ignominiosa que cometió en Europa del Este, y de un precio del petróleo extremadamente barato.

Twitter: @SOYCarlosMota