Opinión

El Inegi... porrista del Sano, variado y suficiente

   
1
  

  

INEGI

El comunicado emitido el viernes por el Coneval sobre los cambios emprendidos por el Inegi en la medición de ingresos de los hogares es demoledor.

“Cualquier modificación para captar adecuadamente las variables económicas y sociales debe ser realizada con transparencia y planeación, permitiendo generar certidumbre a los usuarios. Ese no fue el proceso que siguió el Inegi en esta ocasión”, señaló el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en su posicionamiento (http://bit.ly/29IhKJh ).

Lo que ha hecho el Instituto Nacional de Estadística y Geografía con ese cuestionario no puede ser visto de manera ingenua, como algo independiente del esfuerzo gubernamental, emprendido desde la llegada de José Antonio Meade a la Sedesol, para persuadir (por decirlo elegantemente) a la población más pobre de México para que diga que padece menos carencias de las que tiene conciencia de enfrentar.

En este espacio se detalló en abril pasado (http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/la-receta-de-meade-para-abatir-la-pobreza.html) y (http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/sedesol-guia-para-influir-encuestas.html) cómo la Estrategia Nacional de Inclusión pretendía barrer el país para incidir en las respuestas que los más pobres darían en dos sondeos de este año: la Encuesta Panel de la Cruzada Nacional contra el Hambre y la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH).

El proceso ha seguido su curso. Bajo la lógica de que el problema de México es que contabilizamos a más pobres de los que son, el gobierno de Enrique Peña Nieto ha instrumentado una serie de medidas efectistas para que la gente responda que tiene menos carencias que las que hace un año habría reconocido. La campaña incluye esa mala copia de los anuncios de Solidaridad que quieren promover que a los pobres les alcanza para comer “Sano, variado y suficiente”.

Así, el gobierno federal podrá sacudirse cuestionamientos sobre la falta de crecimiento económico alegando que si bien no se ha crecido al ritmo necesario, los pobres tienen menos carencias e incluso sus ingresos han aumentado (el Inegi dixit).

La narrativa del gobierno ya está ahí, sólo que no le hemos prestado la debida atención. Vean si no la reunión del viernes en La Paz, Baja California Sur, donde Meade destacó frente a los secretarios de Desarrollo Social de los estados que 700 mil niños que van a estancias infantiles ya cuentan con certificación a nivel preescolar, que van casi dos millones de acciones de mejora en viviendas, que darán medio millón de certificados de educación a adultos mayores, etcétera. Ese 'milagro' ha ocurrido, ya lo habíamos adelantado, porque se han lanzado programas exprofeso y porque caravanas por la inclusión recorren municipio a municipio para instruir a la gente pobre sobre qué beneficios tienen. Los tres órdenes de gobierno están metidos en ese barrido nacional.

Se entiende (no se justifica) que Sedesol emprenda ese esfuerzo. Lo que no es comprensible es que el Inegi se preste a ello. Por ello, Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Coneval, fue muy claro ayer en Atando Cabos al reclamar al Inegi que revele qué modificaciones en concreto hicieron en el levantamiento de la información, ya que uno de los cambios que habrían hecho es que cuando veían que la gente contestaba un ingreso muy bajo, “el operativo fue regresar con la familia y recordarle que tiene más ingreso, es ‘oiga señor acuérdese usted, seguramente del gobierno usted recibe Adultos mayores, ah sí cierto, ah ya ve, ahí son 500 pesos más’”.

O sea, el Inegi como porrista del Sano, variado y suficiente. Qué pena tirar así la credibilidad construida en décadas.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
Estampas de un sistema corrompido
Despegar.com, Profeco y leyes archivadas
EPN y Capufe, reina la opacidad