Opinión

El incremento en la tasa de interés que no debió haber sido

 
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Agustín Carstens, jefe del Banco de México

Finalmente la Junta de Gobierno del Banco de México cedió ante las presiones de aquellos que se sienten incomodos con un dólar caro de tal manera que en su reunión del jueves 30 de junio, decidió aumentar su tasa de interés objetivo a 4.25%, un nivel medio punto porcentual más alto que el que se tenía previamente. Con éste ya van tres incrementos en la tasa de interés en los últimos 7 meses, ya que ésta pasó de 3.0 a 3.35% en diciembre de 2015, posteriormente de 3.25% a 3.75% en febrero de este año, y ahora de 3.75% al actual 4.25 por ciento.

De acuerdo con versiones de analistas, y del propio Banxico, la razón de haber aumentado la tasa objetivo es por el creciente riesgo de que la inflación aumente en la medida en que el dólar se ha apreciado frente al peso mexicano, al haber pasado de 15.481 en junio de 2015 a 18.658 en el mismo mes de este año, lo que representa un incremento de 20.5 por ciento. Y es que si bien, la inflación anualizada a mayo de este año fue de apenas 2.60%, el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP) registra un incremento de 5.04%, por lo que podría ser inminente que las alzas de precios que han registrado los productores sean trasladadas a los consumidores.

No obstante lo anterior, cabe señalar que la decisión del Banxico, que pretende quitarle presiones al peso atrayendo más dólares al país pagándoles un rendimiento más alto, tendrá enormes costos para México al reducir la inversión productiva y el consumo privado, lo que se traducirá en menor crecimiento económico y menos creación de empleos. Además de que el incremento en la tasa tendrá sólo un efecto de corto plazo disminuyendo el tipo de cambio, y es de esperarse que la volatilidad seguirá estando presente conforme veamos la manera en la que Gran Bretaña abandona la Unión Europea, en cada ocasión previa a las reuniones del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), y cada que ocurra algún asunto internacional relevante que ponga nerviosos a los inversionistas internacionales.

¿Entonces cuáles serán los costos de tener un dólar ligeramente más barato por haber elevado la tasa de interés? Pues de entrada mayores gastos para todas las deudas con tasa variable. De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), al mes de mayo de este año, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), la medida más amplia de deuda pública, ascendió a 8.841 billones de pesos, de los cuales 5.750 billones correspondieron a deuda interna.

Esto significa que el alza de medio punto porcentual en la tasa de interés ocasionará un costo financiero adicional anual de 115 mil millones de pesos aproximadamente para el sector público, y estos son recursos que en lugar de traducirse en un mayor gasto de inversión o lucha contra la pobreza, se tendrán que destinar al pago de intereses. Cabe señalar que el costo financiero de la deuda del sector público sumó 408.287 miles de millones de pesos en el año 2015, por lo que con los ajustes de tasa del banco central este aumentará considerablemente este año.

En cuanto al sector privado, de acuerdo con el Banco de México, al mes de mayo de este año, el financiamiento otorgado por la banca comercial al sector privado sumó 3.428 billones de pesos; y si bien no se precisa cuanto de este financiamiento fue colocado a tasa variable y cuanto a tasa fija, si asumiéramos que la proporción es de 50%, entonces el costo financiero adicional para el sector privado por este incremento de medio punto porcentual en la tasa de interés aumentará en al menos 8.570 miles de millones de pesos al año.

Estos son recursos que los empresarios tendrán que pagarle a los bancos en lugar de poderlos invertir en ampliar o mejorar sus negocios, y de igual manera, son recursos que las familias tendrán que pagar al banco en lugar de destinarlos a más consumo de bienes como ropa, calzado, consumo en restaurantes, computadoras, entre muchos otros.

El freno que veremos en el consumo y la inversión llegan en un mal momento, ya que de por si se comenzaba a presentar una desaceleración del crecimiento industrial, la inversión productiva y el consumo privado. El propio Banxico en su comunicado de prensa con motivo de su decisión de política monetaria lo reconoce y señala lo siguiente:

“Después del elevado crecimiento que presentó la actividad económica de México durante el primer trimestre de 2016, los indicadores disponibles sugieren que a principios del segundo trimestre ésta exhibió un menor dinamismo. En particular, en abril de 2016 se acentuó la atonía de la producción industrial, en parte como reflejo del comportamiento adverso de las exportaciones manufactureras, a la vez que los servicios se desaceleraron. Por otra parte, si bien los indicadores oportunos del consumo privado mantienen un elevado ritmo de crecimiento, la inversión fija bruta siguió registrando un desempeño débil”.

Es en este contexto es que se da la tercera alza en la tasa de interés, la cual seguramente no servirá de mucho para frenar el alza en el precio del dólar, por lo que seguiremos viendo más incrementos en el costo del dinero en lo que resta del año. Y digo que seguramente no servirá de mucho porque ya sucedió con los dos anteriores aumentos de tasa, cabe recordar que el dólar promedió 17.063 pesos en diciembre de 2015, aumentó la tasa de interés y aun así el tipo de cambio se fue a 18.433 en febrero de este año, volvió a subir la tasa y el dólar alcanzó los 18.658 pesos en junio de este año, lo que demuestra que las alzas en la tasa anteriores no han contenido el alza del dólar.

Otro punto que es muy importante mencionar es que el consenso de muchos analistas tras el Brexit es que difícilmente la FED de Estados Unidos aumentará su tasa de interés en lo que resta del año, independientemente de que cada que hay reunión de este banco central muchos especulan y aprovechan para obtener una ganancia cambiaria en el corto plazo. ¿Entonces cuál es el punto de haber encarecido el dinero e México si lo más seguro es que en Estados Unidos no aumentará?

Pues sin duda con la decisión del Banxico los banqueros en México están muy contentos porque ya tienen pretexto para subir tasas de interés y cobrarles más a sus clientes de los sectores público y privado, y con ello compensar el encarecimiento de sus deudas en dólares que han registrado en sus balances. Y es que de acuerdo con estadísticas del Banxico, la deuda externa del sector bancario mexicano al 31 de marzo de este año ascendía a 29.082 miles de millones de dólares (mmdd). De esta manera los bancos mexicanos ganan con el incremento de tasas en México y sin que éstas aumenten en Estados Unidos.

A manera de conclusión podemos decir que es obligada la reflexión respecto a la decisión del Banxico porque por un lado la estabilidad del peso que se logró será temporal, tal vez dure una semana, tal vez sea de un par de meses, pero a cambio de esto se ha sacrificado el crecimiento económico y la creación de empleos que tanto hacen falta en México. Se habla de que es una medida importante para mantener la estabilidad de precios, ¿pero que se puede hacer ante esto si probablemente la principal fuente de presiones inflacionarias que veremos en los próximos meses sea ocasionada por el propio sector público al incrementar los precios del las gasolinas?

Es fundamental que se entienda que el aumento en las tasas de interés en México no resuelve el problema de fondo que es la dependencia de nuestro país de recursos del exterior ante nuestro creciente déficit comercial, el cual sumó 14.609 mmdd en 2015 y ya llegó a los 6.592 mmdd en los primeros cinco meses de 2016. México no se hará rico subiendo la tasa de interés y a través de esto fortalecer el peso frente al dólar, lo que se debe hacer es incrementar nuestra entrada de divisas al país con un sector exportador fuerte.

El autor es director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.mx

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