Opinión

El impacto del dólar en las empresas

 
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El impacto del dólar en las empresas.

La devaluación real del peso frente al dólar que vivimos hoy ya es una de las más grandes de la historia reciente.

Si tomamos como punto de partida el 28 de noviembre de 2012, la depreciación nominal del peso alcanza 59 por ciento.

En este mismo lapso, la inflación acumulada en México fue de 13.9 por ciento mientras que la de Estados Unidos 4.5 por ciento. De modo que el diferencial de precios fue de 9.0 por ciento.

De esta manera, podemos inferir que la depreciación real de nuestra moneda frente al dólar fue de 45.9 por ciento.

Sólo para comparar, si tomamos el periodo que va de septiembre de 2008 al mismo mes de 2010, la depreciación nominal fue de 15.3 por ciento y el diferencial de precios de México y Estados Unidos de 10 por ciento, así que aun en los peores momentos de la crisis de esos años, la depreciación real de nuestra moneda fue de 4.8 por ciento.

Esto refleja el impacto que tiene la depreciación actual y que aún permanece subyacente, pero que podría convertirse en una amenaza para empresas mexicanas que se endeudaron en dólares.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, los pasivos en moneda extranjera de las empresas privadas crecieron de 72 mil 25 millones de dólares de diciembre de 2012 a 93 mil 518 millones en junio de este año. Es decir, aumentaron en 28 por ciento.

La razón de este crecimiento fueron las bajas tasas de interés que prevalecieron en los mercados internacionales y que hacían muy atractivo el endeudamiento en dólares, además de que existía hasta 2014 la percepción de que había poco riesgo al tomar deudas en divisas.

El crecimiento del valor en pesos de la deuda externa privada no bancaria supera el 100 por ciento en un plazo de casi cuatro años.

Si las empresas mexicanas generaran dólares de manera generalizada, habría una cobertura natural para el crecimiento de los pasivos.

Sin embargo, hay muchos casos en los que no se generan los suficientes dólares.

Si bien es positivo para la sociedad mexicana que la depreciación de nuestra moneda no se haya traducido en inflación, esto significa que los costos efectivos de las deudas en dólares se dispararon más.

Se requiere una política pública para enfrentar esta circunstancia.

No se trata de poner en marcha, evidentemente, un programa de rescate, pues ni sería justo ni el Estado cuenta con recursos para hacerlo.

Pero sí establecer una serie de facilidades para que las empresas puedan hacer frente a sus obligaciones en dólares de manera eficaz. Se requiere una ingeniería financiera y cambiaria que evite que a la incertidumbre por las acciones del gobierno de Trump, que ya ha detenido inversiones, se vaya a sumar un freno por el encarecimiento de las deudas en dólares de las empresas.

El Inegi dio a conocer la semana pasada que las importaciones de bienes de capital cayeron 6.9 por ciento en octubre y las de bienes intermedios lo hicieron en 5.1 por ciento.

Este hecho refleja el riesgo que comentamos. Hay indicios de que la inversión privada podría venirse para abajo en los últimos meses de este año y seguramente también en los primeros de 2017.

Más vale que estemos atentos a estos hechos para que no vayamos a enfrentar un problema mayor al previsto en los siguientes meses.

Twitter: @E_Q_

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