Opinión

El IMEF, por un serio combate a la corrupción

Nelly Molina Peralta.

Presidente nacional del IMEF y Luis Ortiz De la Concha, presidente del Comité Técnico Nacional de Anticorrupción y Lavado de Dinero del IMEF.

De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ningún país, desarrollado o en desarrollo, está exento de la corrupción. Lo anterior se refleja en el Índice de Percepción de la Corrupción 2014 elaborado por Transparencia Internacional, en donde Dinamarca es el país mejor valuado (con 92 puntos de 100), mientras que Corea del Norte y Somalia, son las naciones percibidas como más corruptas.

En el caso de México, la corrupción no ha disminuido respecto a años previos y nuestro país obtuvo una puntuación de 35/100, ubicándose con ello en la posición 103 de 175 junto con Bolivia, Moldavia y Níger, separándonos así por más de 30 lugares de Brasil, nuestro principal competidor económico en la región, el cual ocupa el lugar 69. México también se encuentra 82 lugares por debajo de Chile, 18 lugares por debajo de Perú y 9 lugares por debajo de Colombia, en comparación con otros países en Latinoamérica.

En la última década, según el Worldwide Governance Indicator que publica el Banco Mundial, México ha ido bajando del indicador de “control de la corrupción”: en 2003 con un 53.17% hasta llegar a un 39.23% en 2013. La corrupción afecta la forma en que se hacen negocios y propicia un clima de cinismo y ventajas indebidas, divide al país y promueve la evasión fiscal y el lavado de dinero, entre otras prácticas.

Ante esta situación, el IMEF ha decidido hacer pública su lucha contra la corrupción uniéndose a una causa internacional de ejecutivos de finanzas del mundo (www.iafei.org), actuando desde la prevención y pasando por la generación de conciencia en la empresa, sus asesores y socios. Es por ello que en 2015 las medidas anticorrupción serán un eje temático de análisis y acción, ya que el Instituto coincide con la visión de que la corrupción inhibe el crecimiento económico.

Bajo este contexto se recibe con beneplácito la iniciativa de crear el Sistema Nacional Anticorrupción que se discute en el Congreso de la Unión. Analizar y generar cambios en la estrategia anticorrupción del país permitirá que México abandone la posición de estancamiento en la que se ha mantenido.

Ciertos de que el tema es incluyente y demanda la participación de la sociedad civil organizada, en el IMEF se ha creado un Comité Técnico especializado en temas anticorrupción, donde se diseñarán y elaborarán propuestas para la iniciativa privada y el sector público del país.

La conformación del Comité Anticorrupción se da a partir del Comité de Ética y con la participación de profesionales, socios IMEF, con diversos perfiles: colaborando para el sector privado o dedicados al asesoramiento a empresas, gobiernos e individuos en temas de integridad, anticorrupción y antilavado, activos en grupos anticorrupción de organismos internacionales sin fines de lucro y conocedores de los riesgos que la corrupción depara a empresas y empresarios. Una de sus labores principales será difundir los controles y formas de prevenir la corrupción que constituyen mejores prácticas y mediante las cuales la empresa puede obtener ventajas competitivas al implementarlas.

El IMEF no acepta la corrupción como un modo de hacer negocios, por el contrario, condena la corrupción pública y privada. Con esta consigna, buscamos apoyar en la búsqueda de una nación de cero tolerancia a la corrupción, ya que incide directamente en la competitividad del país y es un tema que Instituto lleva fomentando por mucho tiempo.

Confiamos que al concretarse el Sistema Nacional Anticorrupción permeará a nivel de todo el país el esfuerzo hecho a nivel federal. Por tal razón, el IMEF exhorta a que esta iniciativa acelere su paso por el Congreso.

Recordemos que el combate a la corrupción es una responsabilidad compartida y ciudadana. Debemos fomentar la integridad de la empresa y de las instituciones mexicanas. México es un país muy noble y es hora de que nos sumemos a la competitividad y a la transparencia.

El problema es nuestro y, por tanto, la solución somos todos.