Opinión

El hackeo social por un like

  
1
 

 

hackeo redes sociales

Todos nos hemos conectado a la red pública wifi de un Starbucks. ¿Por qué no?, es uno de los mejores lugares para trabajar a gusto con un café. Desde el principio, Alsea (operadora de las cafeterías en México) tuvo la visión de ofrecer acceso a Internet, en un principio la contraseña para entrar venía impresa en el ticket de compra, pero en algún momento del tiempo el acceso se volvió libre ¿se ha preguntado por qué? o como yo, solo se conecta a esta y otras miles de redes libres que existen sin pensar en las consecuencias. ¿Por qué no?, pensará, pues no es el único, de acuerdo con el reporte de riesgos de seguridad Norton 2017, para los usuarios, la disponibilidad es más importante que la seguridad.

Hay tres puntos a considerar en lo que se refiere a seguridad cibernética: la red a la que se conecta, los dispositivos que usa y su comportamiento, siendo este último el que más lo vulnera. ¿Se ha puesto a pensar que mientras navega en la red, ya sea para divertirse, estudiar o trabajar, los grandes concentradores de información digital lo están perfilando sistemáticamente con base en su comportamiento?

De acuerdo con el mismo estudio de Norton, los usuarios están dispuestos a conectarse a cualquier hotspot solo por el hecho de ser “gratuito” a cambio de dar su correo electrónico, ingresar con su cuenta de Facebook, dar su número celular o llenar alguna encuesta. Esta práctica se ha generalizado en puntos de alto tráfico y concentración de personas por lo que no es casualidad que en épocas de elecciones aumente la oferta de “internet gratis” en áreas comerciales, zonas rurales o de bajo nivel socioeconómico. Ondeando la bandera de la inclusión, estas empresas regalan Internet a cambio de recabar datos sobre las preferencias de millones de potenciales votantes, que después analizan y venden al mejor postor. Si no me creen, lean las “letras chiquitas” dentro del contrato de privacidad.

Esto no se queda aquí, cuántas veces ha dado clic a un link porque se lo mandó un amigo por email o sms, pues esa es una de las formas más comunes para hackear el dispositivo de una persona. Ahora imagine el caso de un hackeo silencioso a gran escala cuya finalidad sea la de obtener datos estadísticos sobre preferencias electorales, ni siquiera seríamos capaces de detectarlo. Todos intercambiamos links, chistes, videos y memes de políticos y gobernantes por WhatsApp ¿o usted no?

Hay una buena y una mala noticia. La buena es que para explotar la mayor parte de las vulnerabilidades de seguridad se requiere de nuestra participación: los hackers de información necesitan que ingresemos a una red, proporcionemos información personal, demos clic a un link o instalemos alguna aplicación. La mala, es que todos lo hacemos. Nuestra neurosis digital nos hace presa del llamado hacking social del que se valen las empresas, agencias, instituciones, gobiernos y políticos para vulnerar nuestra privacidad y compartir nuestros preciados patrones de comportamiento y preferencias, en el mejor de los casos.

Cuando se conjuntan: momento, medio y fuente somos capaces de cualquier cosa para ser los primeros, los más rápidos o los más grandes. Aunque muchos piensen que la moneda digital más deseada en esta época cibernética es el bitcoin, en realidad la moneda más preciada es la aceptación, prueba de esto es que vivimos en la cultura del Like.

Fundador y Presidente del Consejo de Metrics.

Twitter:
@JavierMurillo

LinkedIn: javiermurilloacuna

También te puede interesar:
Se alistan para las elecciones en México ciberejércitos de bots y trolls
En el futuro, la Generación Z tendrá sexo con robots
Neutralidad en Internet: Yo tengo una tienda online ¿Cómo me afecta esto?

Sign up for free