Opinión

El grave problema del desempleo y la informalidad

La ciencia económica tiene entre sus principales objetivos el estudio de los mercados y el desarrollo de las economías. Sin embargo un importante defecto que le caracteriza es que enfatiza los temas que se pueden medir y contabilizar pero estudia poco --de manera formal y seria--, aquellos fenómenos que no cuentan con estadísticas. Así, es lo normal que estudie la actividad económica y la producción, la caída en las ventas y el comportamiento de los precios, el gasto público y las inversiones, las exportaciones y las importaciones, pero descuida temas como es el cierre y quiebra de empresas, las inversiones que se planearon pero no se realizaron, los proyectos cancelados y otros temas más que carecen de estadísticas.

Así, se habla mucho de las fuertes inversiones en las grandes empresas y en los proyectos de infraestructura, pero poco de las inversiones en la pequeña, mediana y micro empresas. Esto no sería relevante si no fuera porque las cuatro quintas partes de los empleos están en estas últimas empresas.

Un tema especialmente relevante y preocupante es lo que sucede con los cientos de miles de jóvenes que se incorporan a la fuerza de trabajo cada año y que no encuentran una fuente de ingresos formal y legal para sostenerse y mantener a sus familias. Se estima que cerca de un millón doscientos mil muchachos entran a la Población Económicamente Activa (PEA) de manera anual y sólo obtienen un trabajo formal la mitad de este número, es decir alrededor de 600 mil personas. Otro tanto decide o no puede entrar a la fuerza formal en el país, ya que están en la escuela o se mantienen en su casa con sus familiares, y se incorporan a la informalidad, al desempleo o deciden emigrar hacia otros países.

Este dato es incluso superior cuando la economía nacional se frena o entra en recesión. Si esta situación fuera excepcional no sería tan grave, pero no es así, ya que la economía mexicana lleva varias décadas inmersa en un problema de desempleo, al no poder crear las suficientes plazas formales que se requieren.

Una solución parcial a este problema eran las personas que emigraban a Estados Unidos, país que era un fuerte demandante de fuerza de trabajo cuando tenía crecimiento elevado; pero la situación actual se ha modificado, sobre todo después de la crisis de 2009. Incluso en varios momentos se ha revertido la emigración neta, al regresar braceros hacia México, lo cual ha agravado este problema.

Los datos muestran que 70 por ciento de la población mexicana no trabaja de manera formal, esto es, 85 millones de personas estudian, trabajan en sus hogares o están en la informalidad, mientras que 35 millones estamos en la formalidad o en el sector público. El problema es que toda la población nacional requiere servicios como agua, drenaje, educación, servicios médicos y seguridad entre otros, pero es un porcentaje mucho menor los que pagamos impuestos con lo que se cubren estos servicios.

Se debería de enfatizar más el estudio de los que no están en la formalidad, pero tienen que hacer algo para vivir, lo que puede explicar muchos de los problemas sociales actuales como son la mala distribución del ingreso, la delincuencia, la inseguridad y otros más.

La solución a está en que nuestra economía crezca más, sobre todo apoyada por la pequeña y mediana empresas, que son las que más crean empleos. Esa debería ser la prioridad del país.