Opinión

El Gran Premio de México: lo bueno, lo malo y lo feo

 
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F1

Con Nico Rosberg en el pódium, México retomó su lugar en el circuito de la Fórmula 1 en el mundo. Alejandro Soberón, presidente de CIE, lo resumió bien cuando dio a conocer el proyecto. Esto fue una iniciativa plausible de ciertos liderazgos en el sector privado muy afectos al automovilismo, pero implicó el indispensable apoyo económico del gobierno federal para detonarlo. Sólo ayer domingo, 134 mil 850 personas asistimos al autódromo Hermanos Rodríguez a ser testigos del evento deportivo más relevante este año en la ciudad de México.

Asistí pagando boleto. Ubicado en la grada del Foro Sol Norte, fui uno de esos newcomers” que recibió una inducción acelerada al tema, atraído por la novedad del acontecimiento. Confieso que nunca hubiera comprado un boleto para experimentarlo en algún otro país y, fuera de Checo Pérez, no hubiera podido mencionar tres nombres completos de los pilotos, mucho menos enlistar las escuderías participantes.

Los tres días que invertí en el evento resultaron una experiencia mejorable, pero memorable. Compartiré lo bueno, lo malo y lo feo desde la perspectiva de un asistente común y corriente:

Lo bueno
•Es temprano para medir el retorno de la inversión pública realizada para impulsar la marca México, pero considero correcto insertarla en un acontecimiento deportivo con ese alcance global. Nos ubica en la mente de mercados de alta renta en diversas latitudes y, con el paso del tiempo, contribuirá a la elevación del nivel de confianza para viajeros con presupuestos de alcance transoceánico.

•Destacable la presencia de las Fuerzas Armadas cuando se cantó el Himno Nacional Mexicano. Mención especial merece la elegantísima presencia de la Fuerza Aérea con su destello de color sobre el autódromo. Buen toque nacional en un evento global.

Lo malo
•La notoria y plausible inversión en el circuito, no fue acompañada de una inversión en la infraestructura urbana de los alrededores. Me bastó con usar un día la estación Velódromo para acceder al autódromo caminando, para testificar el pobre mantenimiento de la línea 9 del Metro, el patético puente peatonal por el que crucé el Viaducto y el terrible estado de las banquetas que conectaban con mi puerta de ingreso al evento. Mi autodecidida experiencia de transportación en el sistema público de la ciudad resultó tan pobre, que no dudé, para la mala noticia de la Secretaría de Movilidad del Gobierno de la ciudad, en resolver mi traslado privado en los días subsecuentes.

•Lo espectacular de las curvas que tenía al frente y del inmejorable buen ambiente que se vivió en las gradas, se vio disminuido por las minúsculas pantallas que los organizadores dispusieron para nuestra área, así como la mala diseminación de la sonorización de las gradas. La entusiasta narración de los locutores se escuchaba sólo en algunas zonas y no de manera extendida y generalizada como debió haber sido.

Lo feo
•Haciéndome recordar que una operación se diseña para su pico de demanda y no para su promedio, sin duda la experiencia de compra de la comida se convirtió en la experiencia negativa más comentada del momento. A quien se le haya ocurrido que era buena idea una fila para pagar consumos unitarios y otra para recibir el producto, habrá que enviarlo a un curso de nuevos sistemas de pago en eventos de clase mundial. Las filas eran tan largas en los momentos pico y los alimentos en general entre básicos y malos que el consumo por persona lo llevamos a mínimos necesarios. Tenía mucho tiempo que no escuchaba en un evento de esa sofisticación, ya no tenemos Coca Cola, no traigo hielo, “ya no tenemos lo que compró” o “es que somos muy pocos atendiendo”.

El fervor de la carrera terminó con una corta premiación que afortunadamente pudimos ver en vivo a la distancia, alimentada por disparos divertidos de papeles de colores. Ahora llega el momento de medir resultados objetivos, de decidir qué se repite y qué se debe cambiar para mejorar.

Inclúyanme entre los nuevos afectos a la Fórmula 1. No duden que veré el Canal F1 Latinoamérica con regularidad y seguiré en los medios las próximas carreras en Brasil y Abu Dhabi. ¿Iré al autódromo en 2016?

Con transparencia respondo, sí. Es mi intención. Pero ahora que ya sé qué estoy comprando, ello dependerá de que mi presupuesto y el sistema de compra me permitan ubicarme en una mejor zona del circuito. Si me permiten resumirlo en inglés, el Foro Sol was good, but not great.

El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @mcandianigalaz

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