Opinión

El golpe de timón
de Mancera

 
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ME. El golpe de timón de Mancera.

En 2012 Miguel Mancera ganó la Jefatura del Gobierno del Distrito Federal, obteniendo 63.6 por ciento de los votos emitidos, con el respaldo del PRD, PT y Movimiento Ciudadano.

En la próxima Asamblea Legislativa, como resultado de las elecciones del 7 de junio pasado, los partidos que respaldaron a Mancera en el DF tres años atrás obtuvieron 33 por ciento de los asientos en la Asamblea de Representantes, mientras que Morena obtuvo 36 por ciento.

Una caída de esta dimensión sólo puede calificarse como un desastre electoral.

Una de las explicaciones de este resultado es que casi hasta el último día del proceso electoral, los asesores de Mancera y Héctor Serrano, el secretario de Gobierno, decían al jefe de Gobierno que anticipaban un triunfo arrollador.

Días después de las elecciones, en la Jefatura de Gobierno ya se había tomado naturalmente la decisión de remover a Serrano y a algunos otros funcionarios.

Sin embargo, la decisión cambió.

El pasado 16 de junio los senadores perredistas Miguel Barbosa 
-coordinador de los perredistas en el Senado- y Armando Ríos Piter pidieron la separación de Serrano, Joel Ortega -director del Metro- y Rosa Icela Rodríguez, de sus cargos.

La salida de Serrano o de los otros señalados hubiera generado la imagen de que Mancera cedía a las presiones de este grupo de perredistas.

Sin embargo, el círculo más cercano a Mancera siguió valorando cómo hacer los cambios necesarios sin que pareciera responder a presiones.

La conclusión fue audaz: había que pedir la renuncia de todos los integrantes del gabinete para evaluarlos y, en función de ello, removerlos o ratificarlos, dándose un plazo de varias semanas para tomar las decisiones.

Esto implica un cambio de baraja en el equipo de Mancera, que tiene que ver con el desempeño de la gestión pública de la ciudad, pero también con la perspectiva de 2018.

Durante junio, Mancera señaló en varias ocasiones su interés por contender en las próximas elecciones presidenciales. Los cambios que se van a producir no podrán entenderse si no se tiene esta perspectiva.

Verá usted que hay un buen grupo de funcionarios del gobierno del Distrito Federal que serán ratificados o se les van a asignar otras tareas, en tanto que habrá otro grupo que llegue a ocupar algunas de las carteras que van a quedar vacantes.

El tema obvio es que se va a configurar un equipo que se mueva en un entorno nuevo, a saber:

1.- Lidie con una Asamblea Legislativa en la que el PRD será una fuerza minoritaria, por primera vez desde 1997 y que habrá de enfrentar a Morena, que tendrá el interés de descarrilar al gobierno de Mancera.

2.- Pueda conducir la ciudad con éxito razonable para contar con saldos favorables hacia el final de la gestión de Mancera.

3.- Opere en el contexto de un jefe de Gobierno que tratará de ser un candidato competitivo en 2018, lo que implica un complejo y fino tejido de acuerdos y alianzas, además de un posicionamiento personal y de equipo.

La jugada de Mancera es audaz pero de riesgo. Una buena recomposición puede ser un gran éxito en su camino hacia 2018. Una mala, podría cancelar sus aspiraciones.

Twitter: @E_Q_

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