Opinión

El gol que no vio el sindicato petrolero

Cuando empezó a discutirse la reforma energética, la propuesta del sindicato petrolero era dejar de ser un sindicato de empresa, como hoy lo es, y convertirse en un sindicato de industria que tuviera un contrato-ley, aplicable a todas las compañías del ramo petrolero.

En esas condiciones, se pondría un piso parejo para todas las firmas privadas que desearan competir en la industria petrolera mexicana; Pemex ya no estaría en desventaja… y el poder de Carlos Romero Deschamps se multiplicaría.

Más tardó en plantearse lo anterior que en desecharse tanto de parte del gobierno como de los partidos. “Bueno, pues ni modo”, fue el lamento de los líderes petroleros.

Pero, lo que no veían venir era el cambio que los va a obligar a ajustar su contrato en términos que ellos rechazaban.

Como ayer le comenté en este espacio, hay tres tipos de medidas que habrán de acordarse entre Pemex y su sindicato antes de septiembre de 2015: la instalación de un nuevo sistema de pensiones para trabajadores de nuevo ingreso, cuya pensión se financie con el ahorro individual que acumulen; el incremento de la edad de retiro para pasar gradualmente de 55 a por lo menos 65 años; y la reducción de beneficios para los futuros jubilados.

Esto no implica cambios inmediatos en los términos que hoy tienen los jubilados de Pemex. De acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, el jubilado promedio de Pemex percibe un ingreso de 15 mil 700 pesos mensuales. Pero si se anualiza y se consideran todas las prestaciones, el monto asciende en promedio a 327 mil pesos (es decir, el equivalente a 27 mil pesos mensuales).

Actualmente, el tiempo promedio que se paga esa pensión a los jubilados de Pemex es de 28 años.

De entrada, al aumentar la edad de jubilación, se reducirá el tiempo en el que Pemex está obligado a pagar la pensión y eso implicará una reducción del pasivo. Pero además, debido a que la antigüedad promedio que prevalece en Pemex es de 18 años, el cambio al sistema de cuentas individuales tendrá también un gran impacto por la expectativa de miles de jubilaciones en los próximos años y el ingreso de nuevos trabajadores.

Es decir, las condiciones de retiro de la paraestatal se van a estandarizar gradualmente a las que hay en otras instituciones públicas.

¿Hubiera sido posible cambiar los términos del contrato colectivo sin la reforma energética y sin considerar la asunción de pasivos por el gobierno federal?

Sí, era posible, pero hubiera implicado probablemente un enfrentamiento directo con la dirigencia sindical, lo que fue eludido por el gobierno.

El periodo de Romero Deschamps como senador y como dirigente del sindicato petrolero termina en 2018. Apueste usted a que ya está preparando su jubilación.

Pero, el gobierno está tratando de evitar el cambio en el sindicato, así que seguramente habrá un relevo del mismo grupo, en un sindicato que, a la vuelta de cinco o seis años va a ver reducido su poder drásticamente por la propia competencia que se dará en la industria y otros sindicatos que surgirían.

Al menos ese es el guión. Veremos si se cumple.

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