Opinión

¿El gobierno querrá aprender de sí mismo?

Salvo una catástrofe de último minuto, el gobierno federal está a punto de anotarse un nada despreciable triunfo en el conflicto del Instituto Politécnico Nacional. Las hasta hoy exitosas negociaciones entre la administración y los estudiantes politécnicos deberían ser un referente para que Enrique Peña Nieto y los suyos intenten replicar el modelo dialogante en otras graves materias, como las tocantes a la inseguridad y la violencia.

El mensaje de Peña Nieto del pasado 28 de noviembre tenía dos objetivos. Uno coyuntural: atajar la crisis en que está sumida esta administración; y uno estructural: presentar una propuesta para redefinir el marco legal de las policías, reformas que supuestamente evitarían que una tragedia como la de Iguala se repita. El acto se quedó muy lejos de alcanzar su primera meta, pero ese fallo no conlleva graves implicaciones. En cambio, paradójicamente, si el mandatario logra que sus iniciativas se aprueben tal y como las propuso, Peña Nieto y el país terminarían por perder. O al menos eso es lo que advierten diversos expertos, especialistas que demandan al presidente abrir un diálogo que revise y enriquezca las propuestas de Los Pinos.

En las últimas horas, la opinión pública ha conocido dos documentos que alertan sobre el peligro de procesar de prisa la propuesta presidencial. “México necesita cambiar. Pero no debe cambiar a ciegas, sin reflexionar sobre las consecuencias potenciales de las transformaciones”, advirtieron ayer los ciudadanos invitados permanentes del Consejo Nacional de Seguridad Pública en un documento que además fue respaldado por organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales y ciudadanos.

Lo que esos abajofirmantes subrayan es que “la aprobación de esa propuesta significaría una transformación radical del sistema nacional de seguridad pública, tal vez la más importante en la historia nacional. Conduciría a una redistribución mayúscula de poderes, facultades y recursos entre Federación, estados y municipios. Obligaría a un rediseño administrativo de gran calado, difícilmente reversible, en todas las instituciones de seguridad y justicia del país” y que por tanto, y “dada la magnitud de los cambios propuestos, es indispensable someter la iniciativa a consulta, evaluación y deliberación”.

Promovido por Alejandro Hope, María Elena Morera, Alejandro Martí, Miguel Treviño, Andrea Ambrogi y Edna Jaime, el documento destaca que “los firmantes no tenemos una posición unificada sobre el contenido de la iniciativa. Sin embargo, estamos de acuerdo en un punto esencial: una transformación de la envergadura propuesta amerita una deliberación informada”.

Por otra parte, el Instituto para la Seguridad y la Democracia, AC-Insyde, emitió una posición sobre la propuesta de Peña Nieto que destaca que la propuesta presidencial “implica una nueva oportunidad para reconstruir las políticas de seguridad pública y las instituciones policiales, así como para animar un nuevo debate y alternativas ante los profundos desequilibrios del pacto federal”. Sin embargo, el Insyde “sostiene que el diagnóstico y la argumentación no son suficientes para validar las propuestas que contiene”.

La organización presidida por Ernesto López Portillo “lamenta en especial que la propuesta del presidente no hace mención alguna del conflicto de la policía con los derechos humanos y de su avanzada militarización, fenómenos con implicaciones especialmente graves” y “llama a evitar cualquier intento de aprobación inmediata de la propuesta, sin mediar un debate serio, amplio, incluyente e informado”.

Ayer al mediodía surgió información de que los coordinadores parlamentarios de PAN, PRD y PRI afinaban un preacuerdo para aprobar a la brevedad las iniciativas enviadas al Congreso por Peña Nieto, incluidas las anunciadas el 28 de noviembre.

Ni los legisladores ni el presidente deberían desdeñar la buena nota que han dado los negociadores de la SEP en el conflicto del Poli, mucho menos desdeñar las documentadas advertencias de tantos especialistas que piden no cometer el error de querer taparle el ojo al macho aprobando iniciativas al vapor.

Dialogar entre todos nunca fue más necesario que en esta grave hora. El gobierno debería aprender de su éxito en el caso IPN.

Twitter: @SalCamarena