Opinión

El gobierno apuesta
por la estabilidad

 
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Precios del petróleo

Los “Pre-Criterios de Política Económica” para 2016 entregados ayer al Congreso dan a la estabilidad de la economía un valor fundamental, por encima de conseguir algunas décimas más de crecimiento este año o el próximo.

A través de un recorte presupuestal para 2016 por 135 mil 100 millones de pesos –que ayer le adelantaba en este espacio– se plantea cumplir con la meta del déficit de 3.5 por ciento en su acepción amplia, los requerimientos financieros del sector público (RFSP).

De esta manera, respecto al monto del gasto programable aprobado apenas hace unos meses en la Cámara de Diputados, para 2016 habrá un descenso acumulado de 259 mil millones de pesos, que equivale a 1.37 por ciento del PIB.

El gobierno tenía la posibilidad de señalar que debido a la caída de los precios y la extracción de petróleo tenía que limitar su programa de reducción de los RSFP, en los que pretende pasar de 4.2 por ciento del PIB en 2014 a 2.5 por ciento en 2018.

Sin embargo, se optó por mantener ese programa y también se tomó la decisión de no aumentar impuestos (salvo el caso de IEPS en gasolinas).

La consecuencia inevitable es que hay que recortar el gasto para alcanzar la meta de déficit.

Si se realizan los ajustes tal y como son previstos en los ‘Pre-Criterios’, en el sexenio de Peña se estaría dando por primera ocasión un freno en el crecimiento del gasto público programable, pues el erogado en el cuarto año del sexenio (2016) sería 1.8 por ciento inferior al que se ejerció durante el último año de la administración de Calderón.

No hay aún datos desglosados del gasto corriente que se presupuestará en 2016, pero si cayera en la misma proporción que lo demás, el monto del próximo año sería 3.7 por ciento inferior en términos reales a la cifra de 2012.

Puede gustar o no la estrategia, pero hay una gran diferencia con los dos sexenios previos, cuando el gasto corriente tuvo una tasa media de crecimiento anual de 5.0 por ciento en términos reales.

En materia de crecimiento, una primera impresión sería que se mantiene casi igual que en este año, pues pasa de un rango de 3.2-4.2 en 2015 a otro de 3.3-4.3 en 2016.

La realidad es que si se cumple la meta del próximo año habrá una notoria aceleración, pues el consenso entre los expertos para este año es una tasa de 3.1 por ciento, cifra a la que va a converger el pronóstico oficial cuando el Inegi informe el 21 de mayo de la cifra del PIB en el primer trimestre del año.

En otras condiciones de los mercados financieros en el mundo, creo que habría espacio para endeudarse y crecer más. Ahora, creo que es vital para el país sortear las turbulencias financieras en las que estamos y las que vienen, con el menor costo posible y asegurar que las reformas estructurales (energía y telecomunicaciones esencialmente) aterricen adecuadamente.

Lo he dicho una y otra vez y lo reitero: en mi opinión es mejor asegurar un crecimiento más elevado en el mediano plazo, que ganar un par de décimas o hasta medio punto en uno o dos años, pero poniendo en riesgo una estabilidad que hoy nos da una seguridad de la que se carece en casi todo el mundo.

Twitter: @E_Q_

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